Nos enfrentamos a este nuevo número con la ilusión de poder acercarnos con él a nuevos aspectos que refuerzan el vínculo entre la investigación, la gestión y la protección del patrimonio y la sociedad. Convencidos, además, de que ésta debe ser la última depositaria de todas las iniciativas patrimoniales, intentamos hacernos eco de algunas propuestas y líneas de trabajo que se están desarrollando en la actualidad y que aún no habían tenido cabida en e-rph. Los debates en torno al patrimonio muestran sus múltiples dimensiones, significados y usos, actuales o posibles, y, en consonancia con esta pluralidad de visiones y caracterizaciones, también una gran variedad de posibles direcciones -de gestión, de intervención, de concienciación ciudadana, etc.-, mediante las cuales aproximarnos a la finalidad última de su difusión y puesta en valor.
Atendiendo a esta multiplicidad de ámbitos, intenciones y objetivos, en éste número nos hemos propuesto recoger nuevas cuestiones en torno a la tutela y el concepto de patrimonio que aún teníamos en el candelero. Entre ellas, abordamos la importancia de la interpretación y difusión entre las generaciones más jóvenes, tomando como ejemplo el programa educativo de la Alhambra; la emergencia de posibles nuevas tipologías patrimoniales, representadas en e-rph 4 precisamente por los bienes muebles e inmuebles, materiales a inmateriales, cuyo valor reside en ser testimonio de la historia y evolución de las instituciones educativas y sus innegables valores culturales, históricos y sociales, es decir, propiamente patrimoniales; la vigencia, aún en nuestros días, del conflicto entre éstos últimos y otras visiones del patrimonio, relacionadas con su aprovechamiento económico, especialmente en el ámbito urbano, o el uso de las nuevas tecnologías como instrumentos que pueden contribuir tanto a su conocimiento, representación e interpretación como al establecimiento de las metodologías más apropiadas para su conservación. En relación con estas últimas presentamos, además, dos interesantes casos de estudio, el de la Sala de las Cariátides del Palacio Real de Milán, que ilustra como pocos otros ejemplos la multiplicidad de valores que confluyen en el patrimonio como resultado de su evolución histórica, y la Panera del Valle, muestra destacada del patrimonio etnográfico asturiano, cuya policromía ha sido objeto de un profundo estudio para orientar, en las mejores condiciones posibles, futuras intervenciones.