e-rph nº 1, diciembre 2007 Difusión | Experiencias
Conocimiento y percepción del patrimonio histórico en la sociedad española | Gabriel Morate Martín
Introducción
Gran parte del fundamento del interés público del patrimonio histórico -aquel que justifica la actuación de los poderes públicos- desde Aloïs Riegl en 1903 hasta la reciente Carta de Cracovia, se sustenta en la percepción y disfrute por parte de la sociedad del patrimonio. En este sentido, la ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, convierte en patrimoniales sólo aquellos bienes que gozan de la estima de los ciudadanos, debido a la acción social que cumplen.
Por otra parte, la mejor garantía de una buena conservación del patrimonio histórico reside en la estima y el aprecio que por éste tenga la sociedad. Tal es la lógica de este axioma, establecido por lo demás en el punto X de la Carta de Atenas de 1931, que, en términos generales, cualquier política ilustrada de protección y fomento sobre un bien patrimonial que no goce del aprecio de la sociedad, estará condenada al fracaso a largo plazo y tan pronto como la conservación del bien entre en conflicto con otros intereses percibidos como mejores.
Sin embargo, pese a la importancia que tiene esta dimensión subjetiva y democrática del patrimonio histórico, carecemos de estudios científicos y globales que nos permitan valorarla más allá de nuestra intuición y nuestra experiencia.
Como una línea de investigación complementaria a la que la Fundación Caja Madrid puso en marcha en 2000 sobre el esfuerzo inversor público y privado de España en conservación del patrimonio, el pasado año la Fundación inició un nuevo proyecto de investigación que tiene por objetivo principal averiguar en qué medida los españoles conocemos y apreciamos nuestro patrimonio.
De acuerdo con la propuesta metodológica realizada por la empresa Euro Netresearch, adjudicataria de este estudio de opinión, la investigación se ha dividido en dos fases: una primera de carácter cualitativo, necesaria para disponer de una primera aproximación a los conceptos que la sociedad maneja en torno al patrimonio histórico, y una segunda fase, cuantitativa, consistente en la elaboración y realización de una encuesta en todo el territorio español.
Aunque los resultados de la fase cuantitativa no se harán públicos hasta probablemente febrero o marzo del año próximo, sí podemos ahora presentar públicamente por vez primera el alcance y la metodología del estudio en curso, así como hacer algunas valoraciones previas merced a los resultados de la primera fase cualitativa.
Fase cualitativa
La finalidad de esta fase reside en aproximarse a los conceptos que la sociedad en su conjunto maneja sobre el Patrimonio y en establecer una serie de conclusiones que permitan posteriormente elaborar un cuestionario inteligible y libre de sesgos que comprometan la validez final del estudio demoscópico.
Para alcanzar estos objetivos Euro Netresearch realizó cuatro Focus Group en Madrid y Barcelona. Esta técnica consiste en la reunión de un grupo de personas (entre ocho y diez por grupo en el caso de esta investigación) con un perfil sociodemográfico representativo y homogéneo [Cuadro 1].
Aunque sólo la encuesta de la fase cuantitativa permitirá aproximarnos con mayor certeza al conjunto de la opinión pública, cabe extraer ahora con la cautela debida una serie de conclusiones fruto del resultado y análisis de las cuatro reuniones mencionadas.
La primera conclusión de ellas es el elevado nivel de sensibilidad social acerca de la importancia que tiene la conservación del patrimonio histórico. Al objeto de evitar sesgos y grandes diferencias entre los planos de “lo que se dice” y “lo que se piensa”, en las reuniones de grupo se enmarcó la conservación del patrimonio en un contexto más amplio de preocupaciones sociales. Como parte de esta estrategia de acceso indirecto al tema de estudio, se presentó a los participantes un listado de preocupaciones sociales, elaborado a partir de los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas, en el que se introdujo la preocupación por el patrimonio histórico.
De la ordenación de mayor a menor importancia que los grupos hicieron de la lista elaborada, cabe inferir que existe un elevado nivel de conciencia social sobre la importancia del patrimonio histórico. No obstante, el resultado de las reuniones permite también evidenciar un gran desconocimiento de la sociedad sobre los problemas que plantea su conservación y sobre el modo en que éstos son abordados. Incluso varios de los participantes reconocían que era la primera vez que reflexionaban sobre el particular. Esta situación permitió asistir a un proceso de generación de un estado de opinión a partir de las aportaciones de los participantes. De este modo se fue tejiendo una definición consensuada del patrimonio histórico que en gran medida, y ésta es la segunda de las conclusiones que se pueden hacer, se aproxima a la realidad. Así de un primer concepto de patrimonio histórico circunscrito por la asociación directa y espontánea de todos los participantes a una sola de sus categorías, la de patrimonio arquitectónico y monumental, se fue pasando a un concepto casi tan amplio como el que se maneja en ámbitos normativos y académicos.
La tercera conclusión relevante que cabe extraer del desarrollo de la primera fase cualitativa, dejando ahora de lado aquellos otros aspectos de manifiesta utilidad de cara a elaborar una encuesta fiable, es la alta valoración y estima que se tiene del Patrimonio Histórico en función de las oportunidades de ocio y disfrute que éste ofrezca. Es decir, se aprecia más un bien del patrimonio por el buen recuerdo que de su visita al mismo se tenga, que por su valor histórico ó artístico. Desde esta perspectiva, reconociendo los grupos que, en términos generales, no se disponen de conocimientos suficientes para disfrutar del patrimonio, se echan en falta iniciativas dirigidas a dotar a la sociedad de herramientas de comprensión y disfrute. Incluso, varios participantes establecieron una relación beneficio-coste entre los instrumentos de comprensión y disfrute por un lado, y el precio de la entrada al monumento ó los gastos generados por el viaje.
Esta carencia es prácticamente la única tacha en las políticas de patrimonio que los distintos grupos supieron identificar, constatándose no obstante una buena percepción en términos generales sobre el estado de conservación del patrimonio histórico español. Esta percepción no se sustenta, como queda dicho, en un conocimiento efectivo de los esfuerzos que se hacen y las acciones que se emprenden, sino que se infiere a partir de las experiencias personales de los participantes, limitadas casi siempre, a través del turismo, a los bienes más relevantes del patrimonio (Alhambra, Sagrada Familia, Acueducto de Segovia, Monasterio de El Escorial...).
En coherencia con la conclusión precedente, del análisis de las reuniones se desprende que, en términos generales, los recursos económicos destinados a la conservación del patrimonio son valorados como suficientes, pese a reconocerse carecer de un mínimo conocimiento sobre el volumen de inversión, ni siquiera en términos cualitativos (mucho, poco...bastante). Con la misma lógica falta de datos, es opinión generalizada pensar que los recursos destinados a la conservación del patrimonio histórico están muy por encima de los destinados a otras áreas de la cultura (música, cine, teatro...)
Por último, resulta muy elocuente la recurrente confusión en todos los participantes entre patrimonio histórico y patrimonio nacional, basándose la asimilación de estos dos términos en la creencia generalizada de que el patrimonio es de todos, siendo por tanto el Estado quien debe correr con los gastos de su conservación. No se percibe que, más allá de la actuación de los poderes públicos y, en mucha menor medida, de las fundaciones, la llamada sociedad civil pueda ser responsable en la conservación del patrimonio. Siendo evidente que en el ámbito del análisis de un discurso de grupo a menudo los silencios revelan más información que lo expresado, deben destacarse en este punto la total inexistencia de referencia alguna a la Iglesia.
Fase cuantitativa
Es un procedimiento relativamente frecuente en el Programa de Conservación del Patrimonio Histórico Español de la Fundación Caja Madrid convocar seminarios de trabajo sobre cuestiones concretas de un proyecto de restauración, invitándose a dar su opinión sobre el mismo a expertos en restauración monumental ajenos al equipo de intervención. Este enriquecedor procedimiento ha sido el empleado para configurar el contenido de la encuesta final a la luz de los objetivos fijados y del resultado de la fase cualitativa. Se transcriben a continuación tanto el contenido final de la encuesta, como la lista de participantes convocados al seminario de trabajo mencionado. Agradeciendo a todos ellos su colaboración, quiero resaltar especialmente la de D. Antonio González, cuya brillante participación facilitó en gran medida el cumplimiento de los objetivos previstos para la jornada, y la de María García, cuya autorizada opinión y colaboración no sólo se ha circunscrito al seminario, sino que se ha extendido a lo largo de todo el proyecto de investigación.
Participantes al seminario para la elaboración del cuestionario
D. Juan Alonso Hierro, Profesor Titular del Dpto. de Economía Aplicada, Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, Universidad Complutense de Madrid. Director de dos estudios o análisis sobre el gasto en conservación del patrimonio promovidos por la Fundación Caja Madrid.
Dña. Ana Almagro Vidal, Técnico del Programa de Conservación del Patrimonio Histórico Español, Fundación Caja Madrid
D. Román Fernández-Baca, Director del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico
Dña. María García Hernández, Profesora Ayudante de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid
D. Antoni González Moreno-Navarro, Jefe del Servicio de Patrimonio Arquitectónico de la Diputación de Barcelona
D. Luis Lafuente, Subdirector General de Protección del Patrimonio Histórico, Ministerio de Cultura
D. Gabriel Morate Martín, Director del Programa de Conservación del Patrimonio Histórico Español, Fundación Caja Madrid
D. Juan Carlos Prieto, Director de la Fundación Santa María la Real
D. Javier Rivera Blanco, Catedrático de Historia y Teoría de Arquitectura y Restauración. Universidad de Alcalá de Henares
D. Miguel Ángel Troitiño Vinuesa, Catedrático de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid
Dña. Begoña Valle, Técnico de Euronet RSCG Worldwide