Los nuevos planteamientos de la gestión del patrimonio cultural en el ámbito urbano: planes estratégicos y distritos culturales | Celia Martínez Yáñez
•Apoyo a las actividades de promoción e investigación en torno al IV Centenario de El Quijote, realización de campañas periódicas de promoción y catalogación de la Biblioteca Cervantina, etc.
•Creación de un nuevo teatro para la consolidación y promoción de una oferta teatral de calidad y accesible a todos los ciudadanos. Aumento de la oferta de espectáculos y eventos de carácter cultural.
•Ampliación de las instalaciones y actividades del Museo de “El Quijote” [Imagen 4], creación de un museo de la historia de la ciudad y desarrollo de un Programa de Dinamización de los Museos, para incorporarlos a los circuitos culturales y acercarlos en mayor medida a ciudadanos y visitantes.
Imagen 4. Museo del Quijote Sala de proyecciones.
•Incremento, conservación y recuperación del patrimonio y las tradiciones culturales ciudadrealeñas, por ejemplo, mediante la adecuación de los silos como centros culturales.
•Desarrollo de un programa de señalización y descripción, en función de parámetros turísticos, del patrimonio histórico de la ciudad y organización de “paseos urbanos” en compañía de un guía experto para conocer diversas rutas turísticas de la ciudad.
•Edición y distribución de guías del patrimonio cultural de Ciudad Real, con el objetivo de popularizar sus valores e incrementar las visitas.
•Potenciación de las actividades del Centro de Interpretación y Parque Arqueológico en el Yacimiento de Alarcos.
•Creación de un Centro de Interpretación de la Naturaleza en el Parque Forestal de la Atalaya y puesta en valor de las áreas volcánicas del municipio como destino turístico.
•Ampliación de la oferta de ecoturismo, al vincular los recursos naturales locales con los existentes en el entorno próximo.
•Creación de la imagen de “Ciudad Real, Ciudad Cultural”, para difundirla y promocionarla en todos los ámbitos, y realización de campañas de publicidad y promoción, tanto en la ciudad como fuera de ella, de los elementos culturales más representativos.
•Gestión de productos turísticos a través de la investigación de los mercados potenciales, la definición de las características del producto y el establecimiento de estrategias de publicidad y promoción.
•Promoción de semanas gastronómicas, con la participación activa de restaurantes, cafeterías y bares, desarrollando actividades complementarias.
•Desarrollo de promociones inmobiliarias dirigidas a captar el turismo residencial, como el Complejo Dulcinea o el Destino Turístico Reino de Don Quijote, y construcción de un nuevo Palacio de Congresos.
•Creación por parte del Ayuntamiento de Ciudad Real de una entidad que gestione la política turística municipal, donde tendrán representación profesionales del sector, expertos en turismo, políticos y técnicos municipales.
•Aplicación de un modelo urbanístico que favorezca el desarrollo del sector turismo.
•Realización de campañas de concienciación sobre la importancia del turismo para favorecer el desarrollo local y para captar inversiones públicas y privadas.
El objetivo principal de todas estas actuaciones, la atracción de un mayor número de turistas es, pues, el auténtico protagonista de cualquier iniciativa patrimonial del Plan, de forma que éste ignora cualquier clase de mención a sus problemas de conservación y necesidades, o a iniciativas de difusión y concienciación para la ciudadanía, y ello a pesar del tono general del documento en su conjunto y de la atención a la participación ciudadana que, en cambio, si es un elemento clave en el resto de los ejes del mismo. Las propuestas de activación turística de los bienes culturales y naturales más representativos desbancan por completo a otras acciones patrimoniales y son un ejemplo modélico del actual alto grado de dispersión e invisibilidad de los objetivos propiamente tutelares cuando el patrimonio en su conjunto forma parte de estrategias de desarrollo más amplias.
Por último, el Plan estratégico de Sevilla 2010 (11)[Imagen 5], es el más completo en su análisis, caracterización y puesta en valor del patrimonio de los analizados, y el único que le dedica un marco propio y sustantivo contemplándolo en su integridad y desde todos los ámbitos tutelares. Intenta conjugar la enorme fuerza del patrimonio sevillano más tradicional, en sus dimensiones tangible e intangible, con la potenciación de valores contemporáneos que han experimentado un gran auge en las últimas décadas o que tienen un carácter emergente en la actualidad: “Sevilla posee una imagen cultural que debe equilibrar lo tradicional-festivo con la innovación-emprendedora renovando la definición de ciudad, tanto para los ciudadanos metropolitanos como para los visitantes actuales y potenciales; sin perder su atractivo actual y agregando cualidades que amplíen y mejoren su definición simbólica y su oferta urbana”.
Imagen 5. Logotipo Plan Estratégico de Sevilla.
Las actuaciones tutelares dentro del mismo, en claro paralelismo con los objetivos generales que nosotros hemos apuntado como propios de la gestión del patrimonio en el ámbito urbano, se encaminan a “cuidar no solamente las fiestas de primavera y parte del patrimonio, sino, en general, el conjunto de espacios urbanos y manifestaciones ciudadanas, de manera que éstos coadyuven a dignificar la imagen cotidiana. La preocupación por el cuidado del viario, casas, plazas, parques, espacios socioculturales de toda la metrópolis, la gestión de los programas culturales, turísticos y de ocio, la atención a la creación original de los artistas, equipos de gestores y la prestación de servicios de calidad, que ofrezcan a los ciudadanos y visitantes utilidades funcionales, simbólicas y vivenciales -bien en los espacios patrimoniales, bien en una biblioteca o centro cívico de cualquier barrio o pueblo metropolitano- deben estar en la base de las actuaciones propuestas en este ámbito”.
También buscan un equilibrio entre tradición y modernidad, entre identidad y multiculturalidad, entre presentación y representación del patrimonio, y entre la difusión y comunicación cultural para el ciudadano con su rentabilización y comercialización exterior: “Las particularidades sevillanas se deben enriquecer con las nuevas aportaciones artísticas, nuevas manifestaciones de la periferia, nuevas recreaciones del patrimonio material e inmaterial, nuevas costumbres y nuevos recuerdos llegados a la memoria colectiva sevillana de los últimos años del siglo XX. (….) Se tiene que conjugar la cultura hacia adentro -centro, barrios, área metropolitana-, con beneficio sobre todo para los ciudadanos de Sevilla, con la cultura como patrimonio-gestión-creación hacia afuera con planteamientos de rentabilidad. En respuesta a la excesiva introspección muchas veces detectada, la cultura de Sevilla tiene que propiciar mecanismos de apertura e introducir programas de multiculturalidad para que se mantengan intercambios entre actores que utilicen diferentes sentidos de vida y no se quiebre la unidad social al incorporar nuevos significados en la identidad cultural sevillana”.
Cambiar la mentalidad de la misión y la gestión del patrimonio es uno de los objetivos fundamentales de este Plan, y se hace referencia al mismo a lo largo de todo el documento y, de forma concreta, en la puesta en marcha de diversos subsectores estratégicos, que vamos a analizar someramente a continuación, y que suponen, en su conjunto, un auténtico trabajo de investigación sobre la realidad de este patrimonio, una verdadera actuación pública para su mejora, y un esfuerzo por evitar la dispersión en su tratamiento, contemplándolo de forma unitaria mediante acciones que abarcan a todos los tipos de bienes y dimensiones del mismo y a todas las herramientas que conforman la tutela (rehabilitación y conservación, puesta en valor, difusión, apertura a la visita pública, catalogación, inversión, formación, concienciación, etc.):
AE2. Infraestructuras y patrimonios culturales: este ámbito abarca la consideración de espacios o equipamientos para el desarrollo de actividades culturales así como de elementos ambientales, idiosincráticos o etnológicos que, en general, conforman el patrimonio intangible de la ciudad. Quedan adscritos a él elementos como las tradiciones, leyendas, personajes y fiestas de Sevilla, por citar algunos.
Línea estratégica SSE0 A E2.2. Recuperar y poner en valor el patrimonio tangible de la ciudad de Sevilla: Esta línea comienza con un análisis del conjunto del patrimonio de la ciudad en la que se constata la infrautilización del mismo, ya que sólo el 6% de los recursos patrimoniales son visitables, y una importante disparidad en la dotación de estos recursos entre el Casco Antiguo y el resto de barrios, en detrimento de estos últimos. También se ponen de manifiesto problemas en la conservación de algunos inmuebles, y un elevado nivel de desconocimiento del patrimonio por parte de la población en general y de determinados segmentos de edad y socioeconómicos en particular. Y se denuncia la sobrevaloración de los periodos árabe y barroco y la necesidad de poner en valor, desde el punto de vista de su visitabilidad, conservación y utilización como espacios para el desarrollo de actividades culturales y de ocio, enclaves de carácter historicista, modernista o contemporáneo, de los que la ciudad presenta una dotación insuficientemente reconocida.
Los efectos que se persiguen son los siguientes: Incremento del número de espacios patrimoniales para el desarrollo de actividades culturales, diversificación y ampliación de la oferta de recursos patrimoniales visitables, descongestionando a aquéllos que se encuentran al límite de su capacidad productiva, y fomento del conocimiento de patrimonios tangibles e intangibles de la ciudad. Para alcanzarlos, se ponen en marcha una serie de proyectos clave: