Ciudadanos para la defensa del patrimonio | Isabel Muñoz Sánchez
b) Las Jornadas sobre Patrimonio y el papel de la Universidad de Salamanca
Las Jornadas sobre Patrimonio, que se organizan desde hace ya tres años, también hay que inscribirlas en los apartados de Formación e Información o, lo que es lo mismo, de Concienciación y Sensibilización.
Cuando ideamos poner en marcha estas jornadas, enseguida entendimos que, para que los medios de comunicación se ocuparan de ellas y así tuvieran un mayor eco social, teníamos que involucrar a alguna institución importante. Creo que ha llegado el momento de explicar cuál es nuestra posición en la ciudad, cómo nos ven los ciudadanos, qué piensan de nuestra asociación. Es verdad que no hay un pensamiento único sobre nosotros. Una buena parte de la población entiende nuestra labor y aplaude nuestras actuaciones; sin embargo, hay otra parte que, aunque es posible que no haya entendido el mensaje, lo más probable es que se haya dejado influenciar por las consignas que constantemente se lanzan, desde el poder, sobre nosotros y nuestras actuaciones. Y aquí radica el nudo del problema. ¿Por qué el poder, léase representantes institucionales –políticos y sociales- nos ven como enemigos, como una asociación peligrosa a la que hay que deslegitimar a toda costa, cuando lo único que predicamos es la correcta conservación de nuestro Patrimonio? La contestación, desde mi punto de vista, es bien sencilla. Nuestros políticos, nuestros representantes institucionales sociales viven “cómodamente” instalados en la mentira y en lugar de defender el bien público defienden los intereses privados. Se me dirá que no es bueno generalizar, que hay muchos políticos que desempeñan honradamente su trabajo. Sí, no lo dudo, pero en lo concerniente a Patrimonio Histórico Español o Patrimonio Cultural, como queramos llamarlo, las actuaciones que se efectúan en Salamanca hablan por sí solas. A las pruebas me remito.
Nos han colgado todo tipo de sambenitos: que somos poco más que un grupo de tarados que no queremos el progreso de la ciudad... Que estamos a las órdenes de la oposición (cuando con la oposición somos casi más duros que con los políticos que están en el poder porque, en el fondo, vislumbramos en sus sonoros silencios la misma filosofía de subordinación a los intereses económicos), que cualquier cosa que haga el alcalde la tiramos por tierra... etc., etc., etc.
Después de este breve paréntesis para explicar un poco la realidad en la que nos movemos, continúo con la génesis de nuestras Jornadas sobre Patrimonio. Como decía, nuestra intención era buscar el apoyo de alguna institución de renombre para intentar acercar nuestro mensaje a un mayor número de ciudadanos. Después de darle vueltas al asunto, decidimos decantarnos por la Universidad, ya que se daba la circunstancia de que había un equipo rectoral nuevo, con Enrique Battaner como rector. Con el rector anterior, Ignacio Berdujo, habíamos tenido varios desencuentros porque las actuaciones bajo su mandato en materia de Patrimonio habían sido desastrosas: se habían cargado, permítaseme la expresión, buena parte de las ruinas de uno de los más famosos Colegios Mayores, el conocido como Colegio de Cuenca, para hacer un aparcamiento subterráneo. La construcción de este aparcamiento fue condenada tres años después por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, dándonos con ello la razón. Triste victoria. Como no hubo paralización cautelar, el mal ya estaba hecho. También la construcción de la Biblioteca de Ciencias había destruido parte de la ciudad romana. Junto con el informe de los arqueólogos que realizaron la excavación, en el que se destacaba la importancia de los descubrimientos, algunos restos se embalaron y duermen el sueño de los justos en los sótanos del Museo Provincial.
Y cuando fue relevado en su cargo, ya se había puesto en contacto con el arquitecto portugués, Álvaro Siza, para construir la Biblioteca de Humanidades encima de unas importantísimas ruinas: los restos de la Iglesia y Convento de San Agustín, donde vivió Fray Luis de León [Imagen 3]; la parte que se había salvado del Colegio Mayor de Cuenca; la calle principal de la Judería Salmantina, con un pavimento original y muy peculiar; y, según las catas que se hicieron, diversos estratos donde se localizaba toda la historia de la ciudad.
Aquí hemos topado con otra de las constantes que se dan hoy día para destruir nuestro Patrimonio. No hay nada mejor cuando se quiere construir en algún lugar delicado y protegido, que encargar el nuevo proyecto a un arquitecto estrella. A las estrellas de la nueva arquitectura no hay nada que se les resista, ni Ciudades Patrimonio de la Humanidad, ni planes especiales de urbanismo, ni leyes de patrimonio. La importancia de las ciudades hoy en día se mide por las grandes superficies que alberguen y por tener algún edificio firmado por alguno de esos arquitectos estrellas. Sobre este tema habría mucho que hablar. Nos tememos que el “Memorandum de Viena”, documento del año 2005, magnifica estas intervenciones, en el fondo descontextualizadas, que pretenden una uniformidad global, ajenas a un contexto histórico y cultural determinado... A día de hoy, la Biblioteca de Humanidades todavía no se ha construido y los importantes restos arqueológicos languidecen entre la maleza y el abandono. Y a los sufridos contribuyentes nos está tocando pagar los numerosos millones que Siza ha cobrado a la Universidad de Salamanca por el proyecto que nunca va a realizar...
Imagen 3. Restos de la Iglesia y Convento de San Agustín, donde vivió Fray Luis de León, parte del Colegio Mayor de Cuenca y la calle principal de la Judería Salmantina son algunos de los vestigios, carentes apenas de protección, en torno al también casi desaparecido Jardín Botánico, que sufrirán, además del abandono, serias transformaciones debido a la futura construcción de una Biblioteca de Humanidades por el arquitecto Álvaro Siza.
Pese a todos estos desencuentros anteriores, la Universidad de Salamanca aceptó nuestra invitación y decidió colaborar con nosotros en la organización de aquellas Primeras Jornadas sobre Patrimonio. Conviene aclarar que la colaboración consistía en dejarnos gratuitamente un aula del conocido Edifico Histórico. Nosotros, en contraprestación, invitamos a participar a varios profesores. Las Primeras Jornadas fueron un éxito. Tres días consecutivos hablando de Patrimonio, de los males que lo acechan, de sus leyes, de las restauraciones en los edificios arquitectónicos... Un tema apasionante, y no carente de controversia, el de las restauraciones. Todavía hoy, y pese a que ya debería haberse superado esa discusión, pues hay que entender el edificio y su entorno urbano como un documento complejo de la historia, se sigue debatiendo entre los defensores de la conservación absoluta y los de la actuación creativa.
Al año siguiente, organizamos las Segundas Jornadas. Desde el principio, teníamos muy claro que estas tenían que tener continuidad. Deseábamos que nuestras Jornadas sobre Patrimonio se consolidaran y se convirtieran en un referente local. La Universidad decidió seguir prestándonos su apoyo. Así la Formación y la Información, objetivos fundamentales de nuestra asociación, se estaban cumpliendo sobradamente. Es de justicia señalar que el éxito de nuestras Jornadas, tanto de las primeras como de las segundas, se debía a la gran altura de los participantes. A este respecto, hemos tenido mucha suerte. Nuestras invitaciones nunca han caído en saco roto. Siempre hemos contado con la generosidad de las personas a las que hemos invitado pues, debido a nuestra escasa economía, no podíamos pagar sus impagables intervenciones.
Las Segundas Jornadas sobre Patrimonio pusieron sobre el tapete algunas cuestiones que puede que ya intuyésemos pero que, en el fondo, nos negábamos a reconocer. Desde su creación, “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” había tenido una fe absoluta en la UNESCO. Uno de nuestros constantes caballos de batalla había sido que nuestras instituciones cumplieran con lo firmado en la Convención sobre el Patrimonio Mundial Cultural y Natural, especialmente en lo relativo a informar al Comité del Patrimonio Mundial sobre cualquier modificación que se hiciera en la zona declarada Patrimonio de la Humanidad y en las zonas limítrofes o tampones, como ellos las denominan, ya que en nuestra ciudad esto se lo saltaban a la torera. De ahí, las constantes y sucesivas recomendaciones que, durante seis años consecutivos, el Comité del Patrimonio Mundial le ha hecho a la ciudad de Salamanca en sus reuniones anuales. Recomendaciones que de no cumplirse nos llevarían a estar en la lista de ciudades en las que peligra el codiciado título. Tanto María Rosa Suárez Inclán-Ducassi, presidenta de ICOMOS España, como Víctor Salinas y José Campesino, ambos también miembros de ICOMOS, nos explicaron (en las contestaciones a las preguntas de por qué la UNESCO no era más contundente con las deplorables actuaciones que se efectuaban en Salamanca) que, aunque hay que seguir confiando en esta organización, no podíamos mitificarla porque de alguna manera también está politizada. No la Organización en sí, sino algunas de las personas que la conforman. La diplomacia también le juega malas pasadas al Patrimonio... ¡Qué pena!
Las Terceras Jornadas se acaban de celebrar con el éxito de las anteriores. Este año hemos dado un nuevo paso. Bajo el título “Un futuro para nuestro Patrimonio”, hemos querido tomar el pulso de la ciudad en materia de Patrimonio y, para ello, uno de los días hemos organizado una mesa redonda a la que hemos invitado a algunas personas que, directamente, no tienen nada que ver con el mismo. En esta mesa también han tenido representación los medios de comunicación. Desde mi punto de vista, la experiencia ha sido muy enriquecedora porque es muy necesario escuchar otras voces sobre temas que tratamos en la Asociación. Puede ocurrir y, de hecho, creo que ocurre, que, algunas veces, nos metemos tanto en los problemas que debatimos que perdemos perspectiva. Es bueno ponerse en el lugar del otro y escuchar sus razonamientos. Sin embargo, también ha quedado muy claro que, en muchas ocasiones, no es que hayamos perdido perspectiva, es que las opiniones de los ciudadanos están condicionadas, cuando no “manejadas”, por los medios de comunicación.
Ha sido muy interesante escuchar a Francisco Gómez, periodista de Televisión Salamanca y corresponsal del Norte de Castilla de Valladolid, y a César Yuste, periodista del diario decano de Salamanca “El Adelanto”, entonar su mea culpa en lo tocante al Patrimonio. Según sus declaraciones, que se pueden hacer extensivas al resto de sus compañeros, en primer lugar falta una preparación adecuada. La mayoría de las veces los periodistas se pierden en la maraña de catalogaciones, protecciones, competencias, permisos, licencias y demás asuntos. Las noticias sobre Patrimonio se quedan, así, en lo superficial y ocupan un segundo plano. Solo alcanzan protagonismo los asuntos controvertidos, los que crean polémica. Y esto no es bueno porque en lugar de crear opinión en la ciudad, de favorecer un debate enriquecedor, se malean los mensajes y se entra en el maniqueísmo de esto es bueno o es malo. Y, en segundo lugar, según sus opiniones, el Patrimonio está demasiado politizado y los medios de comunicación, por lo general, como ocurre con otros asuntos, no son objetivos...