e-rph nº 1, diciembre 2007 Instituciones | Estudios
La museología ante los retos del siglo XXI | Francisca Hernández Hernández
Diferentes visiones de la museología
Apenas atravesados los umbrales del siglo XXI nos encontramos inmersos en el fenómeno de la globalización que ha hecho que la museología haya experimentado un fuerte impacto y haya asumido la tarea de analizar las causas que han propiciado la aparición de una nueva dinámica que ha de afectar profundamente a la vida de los museos actuales. De hecho, según Schärer (2003:7), si consideramos la museología como una ciencia o, al menos como una disciplina científica, ésta no puede ser sino global y universal, dado que sus conclusiones han de poseer validez general y han de poder ser comprobadas por cualquiera y en cualquier momento. Si, además, la museología pone de manifiesto la relación entre el hombre y la cultura material e inmaterial, las descripciones que de ésta se realicen deben ser válidas para cualquier persona, aunque los contenidos específicos o la importancia de los factores puedan variar según sean contempladas y comprendidas por una u otra civilización.
Por esta razón, el estudio y el análisis de la configuración del discurso museológico nos ha de ayudar a entender mejor el concepto y el desarrollo de la museología y el museo como una institución cultural y social de nuestro tiempo. Pero, para ello, es preciso investigar cuáles han sido los comienzos de la museología y los factores que han influido para que ésta se haya expresado de una manera determinada y no de otra, acompañando de forma simultánea el transcurrir de diferentes tipos de museos que, en cierto sentido, precedieron a la misma museología y constituyeron la materia prima de lo que sería la museología como ciencia.
Pretender, sin embargo, elaborar un esquema que nos clarifique en qué momento tuvo lugar la aparición de la museología y cuál fue el desarrollo que siguió hasta independizarse de la museografía, no es una tarea fácil porque no existe un esquema fijo en el que coincidan los diversos autores. Mientras Cameron (1970) no duda en utilizar el término museum revolution para referirse a los cambios radicales que experimentaron los museos de Estados Unidos entre los años 1950 y 1960, Bauer (1983) distingue dos revoluciones dentro del museo. La primera tuvo lugar a partir de la publicación, en 1931, de la revista Musées, y la segunda, con motivo de las revueltas estudiantiles de mayo de 1968, que influyeron significativamente en el campo de los museos.
Sin pretender analizar detenidamente las diferentes etapas que han llevado a la configuración del discurso museológico, tenemos que resaltar de manera muy telegráfica, en un primer momento, la importancia del origen del mouseion y la época de los museos como lugar en el que moran las musas y donde pueden realizarse diversas actividades de carácter científico, artístico y literario. Después vendrá una etapa precientífica en la que adquiere gran importancia el conjunto de informaciones que se recaban de los museos y que coincide con la aparición del Renacimiento. Un paso más lo constituye la etapa museográfica caracterizada por el desarrollo de la descripción de los museos a partir del siglo XIX. Una nueva etapa se centra en las investigaciones sobre la museología y museografía, que abarca todo el gran movimiento museológico que tuvo lugar a comienzos del siglo XX y, de manera especial, a partir de 1934 con la Conferencia de Madrid. Y, finalmente, la etapa de consolidación del Comité Internacional para la Museología (ICOFOM) que contribuyó de manera significativa al desarrollo del discurso museológico dentro del ámbito internacional.
De todo ello se deduce que la reflexión sobre la museología ha supuesto un proceso de desarrollo y maduración que ha llevado a analizar su estatuto epistemológico, su objeto y su metodología en un intento de reestructurar su estudio convencidos de que la museología puede ser considerada como una ciencia en devenir que va descubriendo su propia fundamentación a través de su recorrido histórico como una parte del conocimiento científico y que es preciso descubrir, justificar y aplicar de manera equilibrada, razonable y progresiva. Podríamos añadir que la museología es una ciencia in fieri que se va haciendo, con un carácter marcadamente dinámico, en sintonía con las necesidades de la propia sociedad, en una constante tensión entre teoría y práctica, con una clara actitud de justificación científica y con una evidente capacidad creativa, interpretativa y reflexiva.
La Museología como ciencia del Patrimonio
A partir del debate teórico sobre la museología, Desvallées (1989) llega a la conclusión de que se dan dos corrientes en el ámbito internacional. Una primera corriente estaría centrada en el museo y sus funciones. Sus partidarios mantienen que la museología se preocupa de los principios y métodos en el proceso de adquisición, conservación, investigación y exposición de los objetos del museo en cuanto son considerados fuente de conocimiento y constituyen la base teórica sobre la que se fundamenta el trabajo del mismo. La segunda corriente estaría apoyada en una concepción amplia de la museología, entendida como ciencia global de lo que es museable, abarcando el universo y la sociedad. Dentro de los defensores de esta visión global hemos de incluir a Anna Gregorová que define la museología como la ciencia que analiza la relación específica del hombre con la realidad y, a través de estas relaciones, tiene lugar la elección de todo lo que es museable y ha de ser conservado para el futuro.
Esta idea ha llevado a algunos autores a repensar la museología y a adoptar nuevas posturas en estrecha relación con el patrimonio en su conjunto o, en otras palabras, vincular la teoría de la museología con el fenómeno del patrimonio. De este modo, la nueva ciencia nos ha de proporcionar la estrategia que mejor nos sirva para cuidar, proteger y comunicar el patrimonio. No es de extrañar, por tanto, que autores como Tamislav Sola (1997), en algunas de sus últimas publicaciones, llegue a concebir la museología como ciencia del patrimonio. Este paso es importante porque incluye todo el patrimonio cultural y natural, material e inmaterial, mueble e inmueble. Así, frente al museo tradicional, surgen una serie de museos vinculados al territorio como los parques naturales, ecomuseos y parques arqueológicos. Se trata de espacios donde la relación hombre-cultura-naturaleza se hace más amplia. Aparece el concepto de patrimonio integral que se construye sobre una percepción holística del medio ambiente [Imagen 1].
Imagen 1. Representación gráfica de un Ecomuseo, según Rivard, que incorpora todos los elementos constituyentes del entorno, el patrimonio tangible e intagible y los tipos de usuarios que, en su conjunto, componen el programa de interpretación de este tipo de infraestructuras.
Esta nueva y amplia concepción de la museología ha cambiado nuestra visión del museo puesto que el nuevo enfoque considera el museo tradicional o institucional como un medio y no como un fin de la museología. En efecto, uno de los fines de la museología es la de establecer una pluralidad de formas museables y contribuir al desarrollo de los museos teniendo en cuenta la diversidad de factores sociales y culturales propios de cada contexto. Podemos afirmar que la museología ha entrado en una nueva era en la que se están generando nuevas concepciones y formas de museos y diferentes maneras de gestionarlos atendiendo a su función y proyección social. En este sentido, cualquier proyecto de museo debe tener en cuenta su contexto geográfico, histórico, étnico y social y, en consecuencia, a la hora de programar su creación habrá que preguntarse quién ha de decidir sobre el museo, cómo se va a gestionar y qué mensaje se desea transmitir.