La regulación y la gestión del Patrimonio Histórico-Artístico durante la Segunda República (1931-1939) | Javier García Fernández
embargo, ahí no acabaron los problemas pues, como decía el preámbulo del Decreto de 3 de julio de 1931 (G.M., núm. 185, de 4 de julio de 1931), “al comenzar la actuación del nuevo Patronato, han surgido diferencias causantes de las dimisiones de casi todos sus miembros”, por lo que se suspendió temporalmente el funcionamiento del Patronato y se nombró un Delegado del Gobierno para dirigir el Museo y proponer las reformas necesarias para la organización. Como hemos señalado más arriba, el Delegado del Gobierno nombrado era Eduardo Chicharro que sería más adelante Director General de Bellas Artes. Todavía se exteriorizó la crisis pues al cabo de unos días se publicó un Decreto de la misma fecha que el anterior 1931 (G.M., núm. 189, de 8 de julio de 1931) aceptando la dimisión de Mariano Benlliure como Director del Museo. No acabó ahí el baile de Directores pues otros ocho Decretos de 31 de julio de 1931 (G.M., núm. 213, de 1 de agosto de 1931), vinieron, respectivamente, a cesar a Eduardo Chicharro como Delgado del Gobierno “desaparecidas las causas que motivaron la designación”, y a nombrar Director a Ricardo Gutiérrez Abascal, a cesar a éste como Subdirector, a nombrar nuevo Subdirector, a aceptar la dimisión de otro Vocal, a nombrar otros dos nuevos Vocales (entre ellos al siempre presente Chicharro) y, en fin, a nombrar al dimitido Benlliure Director honorario.
Para el Museo Arqueológico Nacional, el nuevo régimen aprobó la creación de su Patronato por Decreto de 10 de julio de 1931 (G.M., núm. 192, de 11 de julio de 1931).
En lo que se refiere a otros Museos, al comienzo de la República se aprobó un Decreto, de 29 de mayo de 1931, nombrando el Patronato del Museo Sorolla (G.M., núm. 150, de 30 de mayo de 1931), Patronato presidido por el Jefe del Estado, y al cabo de varios meses otro Decreto de 24 de marzo de 1932 aprobó el Reglamento del Museo (G.M., núm. 86, de 26 de marzo de 1932). Tras el nombramiento del Patronato del Museo Sorolla, cinco Decretos, todos de 10 de julio de 1931 (G.M., núm. 192, de 11 de julio de 1931), nombraron Vocales del Patronato del Museo Nacional de Artes Decorativas, Patronato que fue modificado por Decreto de 17 de julio de 1931 (G.M., núm. 199, de 18 de julio de 1931) para dar entrada a dos Vocales obreros designados por la Casa del Pueblo de Madrid. En ejecución de este último Decreto, otros dos Decretos de 6 de octubre de 1931 (G.M., núm. 280, de 7 de octubre de 1931) vinieron a nombrar como Vocales propuestos por la Casa del Pueblo al pintor Luis Quintanilla y al profesor Félix Ovejero. Otros Museos que también se reordenaron fueron los que formaban la Fundación Vega Inclán pues por Orden del Ministro del ramo de 19 de noviembre de 1931 (G.M., núm. 333, de 29 de noviembre de 1931) se aprobó su Reglamento de Régimen Interior.
También se reorganizó el Patronato del Museo del Traje Regional, creado por Real Orden de 23 de marzo de 1927 (G.M., núm. 96, de 6 de abril de 1927. El Decreto de 2 de marzo de 1932 (G.M., núm. 66, de 6 de marzo de 1932) reorganizó su Patronato y fijó las funciones de este órgano. Además, otro Decreto de la misma fecha y publicado correlativamente nombró al nuevo Patronato si bien un mes después dimitió uno de los Vocales, Félix Boix, por lo que dos Decretos de 7 de abril de 1932 (G.M., núm. 100, de 9 de abril de 1932) declararon el cese de Boix y el nombramiento de su sustituta, María Díez Izquierdo. Por Orden ministerial de 8 de febrero de 1933 (G.M., núm. 43, de 12 de febrero de 1933 se aprobó un nuevo Reglamento del Patronato que tenía la particularidad de modificar su denominación pasando a denominarse, sin expresarlo explícitamente, Museo del Traje Regional e Histórico. Como hemos visto, todo esto ocurrió antes de que este Museo se fundiera con otros para crearse el Museo del Pueblo Español pues, tras la creación de éste, la Orden ministerial de 27 de septiembre de 1934 (G.M., núm. 281, de 8 de octubre de 1934) designó al Patronato de este nuevo Museo. Con la misma fecha y en la misma Gaceta se publicó otra Orden por la que se nombraba a Mateo Silvela, antiguo Director del Museo del Traje Regional e Histórico, Director honorario del Museo del Pueblo Español. Y la Orden ministerial de 20 de diciembre de 1934 (G.M., núm. 361, de 27 de diciembre de 1934) nombró Patrones regionales y provinciales del Museo.
Otro Museo al que también se dotó de su correspondiente Patronato fue el recién transformado Museo Nacional de Escultura al que el Decreto de 23 de julio de 1933 (G.M., núm. 178, de 27 de junio de 1933) dotó de su correspondiente Patronato. Y lo mismo ocurrió con el recién creado Museo Arqueológico de Almería, al que una Orden ministerial de 14 de febrero de 1935 (G.M., núm. 49, de 18 de febrero de 1935) designó los correspondientes Vocales del Patronato. Poco después, otra Orden de 28 de marzo de 1935 (G.M., núm. 92, de 2 de abril de 1935) completó el número de Vocales de ese Patronato.
Los centros de depósito cultural militares también fueron reorganizados con su correspondiente Patronato. Adscrito al Ministerio de Marina, y no al de Instrucción Pública y Bellas Artes, el Museo Naval también fue reformado y a tal fin se aprobó su Reglamento mediante el Decreto de 3 de junio de 1932 (G.M., núm. 167, de 15 de junio de 1932), lo que fue acompañado por otro Decreto de la misma fecha y publicación que reguló su Junta de Patronato. Finalmente, otro Decreto de 15 de julio de 1932 nombró Presidente del Patronato a Honorato de Castro, Director del Instituto Geográfico, Estadístico y Catastral (G.M., núm. 203, de 21 de julio de 1932). El Decreto de 2 de diciembre de 1932 (G.M., núm. 339, de 4 de diciembre de 1932) amplió el número de Vocales del Patronato. Y con mucho más alcance, el Decreto de 1 de mayo de 1935 (G.M., núm. 124, de 4 de mayo de 1935) creó el Patronato conjunto del Archivo General Militar, del Museo Histórico del Ejército y de las Bibliotecas Divisionarias, que estaba constituido tanto por Vocales militares como por Vocales civiles y cuyo Presidente debía ser elegido entre los Vocales civiles. La Comisión Ejecutiva del Patronato actuaría como Junta Facultativa y se dividía en tres ramos, tantas como centros.
Conferencia de la oficina Internacional de Museos en Madrid. Además de la extensísima acción administrativa que acabamos de ver, la Oficina Internacional de Museos de la Sociedad de Naciones celebró en Madrid, entre el 28 de octubre y el 4 de noviembre de 1934, una de sus Conferencias de Estudios que estaba dedicada al tema “Architecture et Aménagement des Musées d’Art”. Entre sus ponentes estaban los españoles José Ferrandis, Secretario del Museo de Artes Industriales, y Pedro Muguruza, Arquitecto del Museo del Prado. Y en el Comité de Redacción estaba Francisco Xavier Sánchez Cantón, Subdirector del Museo del Prado. Entre la lista de participantes estaban los españoles Salvador de Madariaga, Francisco Álvarez-Osorio, Director del Museo Arqueológico Nacional, Pedro Bosch Gimpera, Director del Museo Arqueológico de Barcelona, Manuel Escrivá de Romaní, Conde de Casal, Vicepresidente del Patronato del Museo Arqueológico Nacional y Vocal del Patronato del Museo del Prado, Eduardo Chicharro, Director General de Bellas Artes, el mencionado José Ferrandis, Julio Guillén Tato, Director del Museo Naval, Luis de Hoyos Sáinz, Director del nuevo Museo del Pueblo Español, Modesto López Otero, Director de la Escuela de Arquitectura, Antonio Méndez Casal, Vocal del Patronato del Museo del Prado, el citado Pedro Muguruza, el también citado Sánchez Cantón, y Ángel Vegue y Goldoni, Vocal del Patronato del Museo de Artes Industriales de Madrid. Las actas se publicaron a continuación.
Patrimonio Arqueológico. La Orden del Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de 16 de agosto de 1934 (G.M., núm. 236, de 24 de agosto de 1934) nombró o confirmó veintisiete Delegados-Directores de excavaciones. La orden fijaba también el presupuesto sumas que se concedía a cada excavación y el destino de los objetos que se hallaran. La Orden se dictó a propuesta de la Junta Superior del Tesoro Artístico.
Patrimonio Etnográfico. La primera decisión completa sobre la protección de bienes etnográficos fue adoptada en España mediante la Ley de 15 de septiembre de 1931 que declaró Monumento nacional el Misterio de Elche (G.M., núm. 259, de 16 de septiembre de 1931), Ley que encomendó a la Junta Musical de la Música y Teatro Líricos conservar el Misterio. Es cierto que la iglesia que sirve de lugar de celebración al Misterio fue asaltada algunos años después, en febrero o marzo de 1936, como contó el Embajador de Estados Unidos Claude G. Bowers en sus memorias, pero el paso dado en la protección de esta manifestación folklórica fue muy notable.
Gestión del personal. El cambio de régimen no fue óbice para que se siguieran gestionando de manera ordinaria los diversos Cuerpos encargados de la protección de los bienes culturales. La Orden del Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de 9 de julio de 1931 (G.M., núm. 191, de 10 de julio de 1931) concedió varios ascensos en el Escalafón en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. El interés por incorporar nuevos funcionarios del Cuerpo Facultativo era muy intenso como lo prueba la Orden del Ministro del ramo de 15 de julio de 1931 (G.M., núm. 198, de 30 de julio de 1931), que eximió a los aspirantes del Cuerpo a realizar prácticas antes de ser destinado a sus puestos definitivos. Poco después, la Orden del Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de 8 de agosto (G.M., núm. 224, de 12 de agosto de 1931) publicó el nombramiento de la primera promoción del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos que ingresaba después de proclamarse la República y que alcanzaba a cuarenta funcionarios (de ellos veintiséis mujeres) . Existía mucho interés en ampliar todos los Cuerpos pues una Orden del Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de 21 de noviembre de 1932 (G.M., núm. 327, de 22 de noviembre de 1932) aumentó, a petición del Tribunal de oposiciones, el número de plazas del Cuerpo de Auxiliares de Archivos, Bibliotecas y Museos para la oposición que se estaba celebrando. En el caso del Cuerpo Auxiliar de Archivos, Bibliotecas y Museos, la Orden ministerial de 11 de abril de 1935 (G.M., núm. 108, de 18 de abril de 1935) publicó la plantilla del Cuerpo, que ascendía a cuarenta y siete funcionarios. La República, con sus diferentes Gobiernos, siguió mostrando gran interés en reforzar los Cuerpos de funcionarios dedicados a los bienes culturales y convocó otra oposición al Cuerpo Auxiliar, oposición que fue firmada por trescientos ochenta opositores (G.M., núm. 205, de 24 de julio de 1935). Además, para facilitar las condiciones de trabajo de estos profesionales, el Decreto de 18 de diciembre de 1935 (G.M., núm. 354, de 20 de diciembre de 1935) estableció el derecho de consortes para los funcionarios de los Cuerpos Facultativo y Auxiliar. Además, una Orden ministerial de 15 de febrero de 1936 (G.M., núm. 52 de 21 de febrero de 1936) hizo público un Acuerdo de Consejo de Ministros de 13 de febrero que exceptuó de amortización las plazas del Cuerpo Auxiliar. Y un mes antes del golpe de Estado un Decreto de 15 de junio de 1936 (G.M., núm.