Un fondo patrimonial de la sombra: la Linterna Mágica
| Francisco Javier Frutos Esteban y Carmen López San Segundo
Localizar las colecciones relacionadas con la linterna mágica también obliga a revisar -a partir de Walne (1988), Koch (1991), Kofler (1991), Cherchi (1991), Borde (1992) y Edmondson (2004)- términos como archivo, biblioteca, museo o fondo patrimonial. El término archivo proviene del latín archivum, que significa "edificio público" y "registro", y del griego archeion, que literalmente quiere decir "lugar que ocupa el archon -magistrado superior-". Uno y otro proceden a su vez del término arche que tiene significados múltiples como "origen", "poder" y "principio". El término archivo en la actualidad presenta diversas acepciones: El edificio o parte de edificio donde se guardan ordenadamente registros públicos o documentos históricos; el recipiente o espacio en el que se guardan documentos materiales; la ubicación digital; los propios registros o documentos, o la institución u organización encargada de recopilar y almacenar los documentos. En la tradición grecorromana, biblioteca proviene del griego bibliotheke, que significa "caja o lugar en que se guardan libros". La unidad básica de un fondo bibliográfico es el libro y las disciplinas de la catalogación y la bibliografía son sustento de las actividades de control y acceso a sus fondos. Por su parte, la expresión museo procede del griego mouseion y designa la morada de las musas o el lugar de estudio. Un término que ha sido definido por el ICOM (Consejo Internacional de Museos) como una institución sin afán de lucro que está al servicio de la sociedad y que, con fines de estudio, educación y esparcimiento, adquiere, conserva, estudia, comunica y exhibe pruebas sustanciales de la actividad humana y su entorno. A la hora de desarrollar sus actividades, el museo mantiene el acopio, la conservación y el acceso como competencias fundamentales, al igual que la capacidad de exponer contextualmente sus fondos al público con fines pedagógicos.
Por último, el fondo patrimonial sería la expresión que acogería en su seno a cualquier tipo de agrupación de repertorios culturales, pertenezca a una persona física o una organización jurídica, y se dedique al acopio, la conservación o el acceso de los mismos. Esta forma de entender la agrupación de repertorios culturales tiene dos ventajas fundamentales para nuestro estudio: El fondo puede ser propiedad de una persona física o de una organización jurídica, y puede cumplir todas las funciones de salvaguarda del patrimonio o sólo una de ellas. La palabra operativa en esta definición es "o": el archivo, el museo, la biblioteca hace todas esas cosas, no algunas. Ello significa, por ejemplo, que las colecciones privadas relacionadas con la linterna mágica, aunque no son fácilmente accesibles al público en general, serían consideradas como fondos patrimoniales, y por tanto, han sido tenidas en cuenta como espacios simbólicos donde se han ido acumulando los restos del medio audiovisual que nos ocupa. Obviamente, el término fondo patrimonial trata de ser un término que se adapte a nuestro objeto de estudio de naturaleza disperso, y que facilite un primer acercamiento a los restos conservados lo más exhaustivo posible. Desde este punto de vista, para localizar los fondos que susceptiblemente pueden estar relacionados con la linterna mágica resultará operativa una tipología de los mismos. [Ilustración 4]
Ilustración 4. 1895. Anton Pieck. Sesión doméstica de linterna mágica.
3. Tipología de los fondos patrimoniales audiovisuales
Los primeros fondos patrimoniales relacionados con obras audiovisuales nacieron en la tercera década del siglo pasado, al igual que la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), creada en 1936. Obviamente, estas instituciones empezaron a girar en torno al cinematógrafo, por aquel entonces, en pleno apogeo industrial y cultural, y guardaron, además de los soportes cinematográficos de las imágenes en movimiento, elementos como las bandas de sonido magnético, colecciones de piezas complementarias, documentos en papel y todo tipo de medios técnicos considerados antecedentes, entre ellos, las linternas mágicas y sus obras. Esta convergencia de diversos materiales provocó que algunos estados agruparan también la gestión de materiales procedentes de la televisión y el vídeo, creando, como en el caso de Inglaterra, el Archivo Nacional de Cine y Televisión, o en Francia, el Instituto Nacional Audiovisual.
Al carecer de una identidad clara, las instituciones patrimoniales relacionadas con obras audiovisuales tradicionalmente han carecido de un reconocimiento profesional entre las otras profesiones relacionadas con la salvaguarda de la memoria, las autoridades estatales, las industrias audiovisuales y la comunidad en general. Para tratar de paliar esta situación, las federaciones y asociaciones competentes han tratado de ser foros para el debate y la elaboración del necesario corpus teórico y metodológico. Por citar algunas de estas organizaciones que actúan exclusivamente en el ámbito del patrimonio audiovisual habría que destacar la IASA (Asociación Internacional de Archivos Sonoros), la FIAT (Federación Internacional de Archivos de Televisión) y la FIAF (Federación Internacional de Archivos del Film), los Comités Audiovisuales de la IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas) y el CIA (Consejo Internacional de Archivos) o la AMIA (Asociación de Archiveros de Imágenes en Movimiento). Las causas de esta evidente y perniciosa fragmentación son diversas, pero existe una común: considerar los medios independientes entre sí y, como tales, que exigen modalidades de organización y campos de especialización aparte. Afortunadamente, el acelerado cambio tecnológico de las últimas décadas y la propia evolución y maduración de los archivos ha reorientado la percepción centrándola en las semejanzas, no en las diferencias.
Si ha sido difícil compilar una terminología común acerca del patrimonio cultural audiovisual -a pesar de su utilidad, pues una terminología profesional compartida facilitaría la claridad de comunicación y de razonamiento-, mucho más difícil ha resultado confeccionar una tipología de instituciones y fondos patrimoniales donde localizar las colecciones relacionadas con la linterna mágica. Antes de exponer dicha tipología es necesario hacer una serie de consideraciones:
-Aunque la filosofía de las instituciones patrimoniales puede tener mucho en común con la de otras profesiones especializadas en la salvaguarda de la memoria, éstas han tratado de establecer su naturaleza, más que buscar una analogía automática con profesiones como la archivística, la biblioteconomía, la museología, la conservación, la documentación o la historia contemporánea.
-El patrimonio audiovisual está relacionado con todo un amplio abanico de tecnologías de producción, distribución y difusión de contenidos y mensajes mediáticos que evoluciona constantemente.
-Hasta el momento, el patrimonio audiovisual de América del Norte y Europa se encuentra en una mejor situación de salvaguarda que el del resto del mundo, sobre todo, en lo que se refiere a la conservación y al acceso de sus fondos.
-La mayor parte del patrimonio audiovisual ha alcanzado fama por la calidad, riqueza, coherencia o rareza de sus fondos, pero no debe olvidarse que en su mayoría parte de importantes colecciones privadas, que en algunas ocasiones se han desarrollado prosiguiendo la labor y las perspectivas del coleccionista originario.
-El patrón habitual empleado para denominar los fondos patrimoniales relacionados con el audiovisual consta de un sustantivo que denota el ámbito profesional -biblioteca, archivo o museo- y un término calificativo -de sonido, cinematográfico o audiovisual-. También es habitual el uso de una palabra que combina lo uno con lo otro. Por ejemplo, del término francés bibliothèque y el español biblioteca proceden cinemathèque, cinemateca, sinematek, kinemathek, para los archivos cinematográficos, o médiathèque para los archivos de medios audiovisuales, a lo cual se añade un sintagma que indica la condición -estatal, nacional o universitario- y/o el nombre de un país o una región.
-Asimismo los nombres institucionales suelen abreviarse. Esta práctica puede resultar útil, sobre todo si producen siglas eufónicas y fáciles de recordar. Por definición, la abreviatura apunta a la existencia del nombre completo.
-Algunos fondos se identifican mediante razones sociales, marcas o llevan el nombre de una persona, por ejemplo, de su antiguo dueño o benefactor.
-Dado que los fondos patrimoniales audiovisuales abarcan tal diversidad de modelos, tipos e intereses institucionales, públicos o privados, se admite que cualquier tipología es arbitraria y artificial, y sólo es una forma útil de delimitar la dispersa población de repertorios culturales relacionados con la linterna mágica que se han conservado.
A continuación, y a riesgo de simplificar excesivamente, se propone la siguiente tipología de los fondos patrimoniales relacionados con la linterna mágica.
3.1 Las colecciones privadas
Las colecciones privadas están dedicadas fundamentalmente al acopio de todo tipo de materiales relacionados con la linterna mágica. Entre las más destacadas pueden señalarse las del belga Thomas Weynants; los británicos Eric Foxley, John Jones, Pierre Pateau, Elisabeth Calley y Peter Stibbons, David Robinson, Lester Smith, y Jack y Beverly Wilgus; los estadounidenses Terry Borton y Nancy Stewart; los holandeses Annet Duller y Wim Bos, o los españoles Francisco Boisset y Stella Ibáñez, Josep María Queraltó, Carlos Jiménez o Enrique González-Macho. A menudo las colecciones privadas se agrupan en torno a asociaciones como The Magic Lantern Society. Originalmente llamada The Magic Lantern Society of Great Britain y fundada en 1975, The Magic Lantern Society reúne en la actualidad a unos 400 socios de los cinco continentes: en su mayoría coleccionistas e investigadores y también las más importantes colecciones institucionales, como las del Museu del Cinema (Colleccio Tomas Mallol) o The Bill Douglas Centre.
La tarea emprendida por The Magic Lantern Society ha sido clave a la hora de salvaguardar la memoria de la linterna mágica. A la vez que publica un boletín periódico (Newsletter), una revista (New Magic Lantern Journal), The Magic Lantern Society organiza reuniones y una convención anual, que suele celebrarse en localidades que cuentan con alguna colección relacionada con la linterna mágica. Además, en su página web (http://www.magiclantern.org.uk) pueden encontrarse numerosos recursos relacionados con el funcionamiento de la asociación y con la historia de la linterna mágica. Gracias a la tarea editorial emprendida por The Magic Lantern Society se han puesto en circulación fuentes de carácter primario y secundario de enorme valor para la investigación. Entre las monografías emblemáticas editadas por The Magic Lantern Society se encuentran Magic Images: the Art of Hand-Painted and Photographic Lantern Slides (Crompton, Henry y Herbert, 1990); Encyclopaedia of the Magic Lantern (Crangle, Herbert, Robinson, 2001); Realms of Light (Crangle, R., Heard, M. y Van Doran, 2005) o los volúmenes The Lantern Image, Iconography of the Magic Lantern 1420-1880 (1993 y 1997), donde David Robinson ha abordado por primera vez con rigor un estudio de la iconografía de la proyección de imágenes.