e-rph nº 2, junio 2008 Intervención | Experiencias
Un “Patio Nazarí” en la Ciudad de La Plata, Argentina | Vitalone, C. y Traversa, L.P.
1. Introducción
El 20 de abril de 1887, el por entonces Senador nacional Rocha, fundador de la ciudad de La Plata en 1882, inició con su esposa Doña Paula Arana y familia un prolongado viaje con destino a Europa y Oriente Medio, recorriendo en el término de dos años España, Francia, Inglaterra, Italia, Alemania, Dinamarca, Holanda, Suiza, Grecia, Egipto y Turquía por el “placer de apreciar las bellezas naturales e históricas” y adquirir obras y objetos de arte (1). Este viaje habría de resultar una oportunidad extraordinaria para la adquisición de valiosas piezas destinadas tanto al hogar de los Rocha, como a instituciones públicas, entre otras “dos momias egipcias” y la copia de “una estatua yaciente de Guidarello Guidarelli, cuyo original está en la Academia de Bellas Artes de Ravena (Italia) que fueron cedidas al Museo de Ciencias Naturales de la nueva Capital” (2).
El Dr. Dardo Rocha (1838-1921) fue gobernador de la provincia de Buenos Aires (1881-1884) y fundador de la ciudad de La Plata y de su Universidad Nacional. En 1881 resultó elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires y al año siguiente envió el proyecto de ley por el cual se decidió fundar la ciudad de La Plata, como nueva capital de la provincia de Buenos Aires.
Julio de 1888 los encuentra en Granada frente a las grandes obras de la arquitectura hispano-mulsulmana y a los talleres de escultura, grabado, ebanistería, talla y restauración, de donde existe constancia de los objetos adquiridos en el taller de Ricardo Torres, especialista en “Grandes trabajos de estilo Árabe y de Renacimiento”, según reza el logotipo de los recibos emitidos el 22 y 23 de julio de 1889 por la compra de cueros, una papelera, figuras de marfil, seis taburetes, una mesa y doce sillas, efectuada por el señor Tomás González a nombre del fundador.
También, pero sin verificación aún del taller de procedencia, de algunas piezas de colección como dos “mozaicos hispano árabes” y uno “mudéjar” y de los elementos necesarios para la reproducción de un patio nazarí en la casa de Don Diego Pantaleón Arana, padre de Doña Paula: “siete cajas con moldes de yeso”, según lo certifican la póliza de seguro emitida el día 31 de enero de 1888 por la sucursal española de “L’Orient-Assurances, Sociedad Anónima de Seguros contra los Riesgos de Transporte” y la nota de embarque emitida en Barcelona por la “Navegazione Generale Italiana, Societá Anonima Riunite, Florio e Rubattino” al día siguiente, 1º de febrero de 1889, “per essere trasportate a Buenos Aires” en el vapor italiano Regina Margherita “e consegnate al suo felice arrivo a Signor Dardo Rocha”.
Por el despacho de aduana, también sabemos que fue retirada por Don Diego Pantaleón Arana del puerto Buenos Aires el 4 de abril de 1889, principiando poco después el armado de las piezas “mediante la dirección del artista español Ángel Pérez (o Ángel Pérez Muñoz)”. El montaje se inició el 26 de agosto de 1889 y quedó concluido en 1891, trabajando en ella “artesanos cuyos datos han quedado fragmentados: Francisco, a secas, Jorge Percchino, F. Lacoste y, el primer auxiliar de Pérez, Manuel Federico” (3).
El encantamiento producido por los elementos compositivos del conjunto de la Alhambra, que bien testimonian los registros fotográficos traídos por el fundador [Link 1], materializaron un Patio Nazarí al interior de una vivienda en cuya construcción se utilizaron materiales del todo convencionales para la época: mampostería de ladrillos cerámicos comunes asentados en mortero de cal y revocada con mortero ejecutado también con ligante cálcico, cubierta de chapa de hierro galvanizado sobre tirantería de madera, cielorrasos de yeso y pisos de tablas machihembradas y baldosas calcáreas, a los que en intervenciones posteriores se les agregaron baldosas graníticas.
La construcción de la Casa Arana comenzó en marzo de 1883 y lo que hoy se llama final de obra fue sellado el 11 de septiembre de 1885, en un todo de acuerdo con el único plano de planta obrante en archivos oficiales que, fechado en octubre de 1895, reproduce el original desaparecido. Un segundo plano de 1925 permite visualizar los cambios operados en las décadas siguientes: el patio graficado “a cielo abierto” en 1895, aparece ahora “cubierto por una claraboya” y el lote ha alcanzado los 26,66 metros de frente a expensas del contiguo por transacción realizada entre los sucesores de la misma familia [Ilustración 1] y [Ilustración 2], mientras que la [Ilustración 3], corresponde al relevamiento realizado en el año 2007.
Ilustración 1. Plano de planta y corte, 1895
Ilustración 2. Plano de planta y corte 1925
Ilustración 3. Plano de corte transversal y longitudinal, 2007
La distribución estaba resuelta siguiendo el mismo esquema “en atrio” que se conserva hasta hoy: la puerta sobre calle 49 [Link 2][Link 3] se abría a un pequeño zaguán y éste a un hall que daba paso a las dos habitaciones del frente (por entonces, escritorio y sala de recibir); una segunda puerta impedía las visuales hacia el patio central en cuyo derredor se organiza el resto de las habitaciones: a los costados, a lo largo de los ejes medianeros laterales, se ubicaban los dormitorios y la sala del comedor (en relación con la cocina y el baño principal) y al fondo se hallaba el área de servicio, comunicada con el patio posterior a través de un pasillo.
Este esquema sencillo permitiría introducir sin dificultad la réplica a escala de un patio nazarí, apenas corriendo de lugar las puertas de las habitaciones laterales para adecuar los paños de mampostería a las dimensiones impuestas por los paneles de yeso ornamentados de medida preestablecida y el “ritmo” visual de las dos hileras de columnas. A ello se sumó el cubrimiento mediante una claraboya de estructura de hierro y vidrios traslúcidos en la parte superior, de la que pende el vitreaux coloreado que queda a la vista del visitante. El proceso de remodelación y decoración fue aprovechado para reubicar el comedor lateral en el área de servicios posterior, a lo que seguiría la ampliación de las dependencias hacia el sector de cocheras y caballerizas que muestra el plano de 1925.
Mucho más modesto por cierto y alejado de los dorados y la policromía del que fuera su referente, el Patio de los Leones de la Alhambra, el patio platense no deja de sorprender a quien lo descubre tras la doble puerta que lo oculta de la visión del transeúnte de calle 49 [Link 4].
No obstante la evidente diferencia de dimensiones y, por tanto, de cantidad de columnas (apenas tres pares, ritmando un espacio rectangular de 6.90 por 13.20 metros), el “corazón” de la casa Arana impacta con su profusa decoración, echando mano de una gran variedad de piezas de yeso para recubrir los muros perimetrales, el cielorraso de la galería circundante y los paños suspendidos entre columnas con el laborioso trabajo de sus líneas entrelazadas. La utilización de formas geométricas incluye la estilización de elementos como hojas, follaje y flora y la inserción de elementos caligráficos, un elemento muy apreciado pues permite registrar la palabra “dios”, en este caso, en los siguientes versículos del Corán inscriptos en caracteres árabes antiguos: “La amistad es sagrada. Hay un solo Dios. Alá es su discípulo” (4). La realidad se deforma, entonces, en imágenes geométricas, en formas estilizadas y epigráficas pero nunca reales ni figurativas y a la manera de un juego de encastres, las piezas se combinan entre sí y se aplican sobre los muros portantes de la vivienda pre-existente, sin mayor compromiso tectónico que el exigido por su propio peso.
2.- Descripción, patologías, ensayos y caracterización de materiales
A continuación se realizan distintos comentarios respecto a los elementos principales que conforman el Patio Nazarí. En lo que respecta a los morteros de revestimiento de los muros de ladrillos cerámicos de la casa, puede plantearse que el ligante corresponde a cal, en una proporción 1:2,5 y 1:1 en el revoque grueso y fino respectivamente. Los finos empleados en los morteros corresponden a arenas naturales sílico feldespáticas procedentes del Río Uruguay compuestas por: cuarzo (61%), feldespato potásico (21%), plagioclasa (11%), litoclastos (6%), minerales accesorios (1%).
a) Columnas: Las columnas típicamente alhambristas, aquí de yeso que ocultan un alma de madera reforzada con planchuelas de metal, consisten en una sucesión de elementos: base, fuste cilíndrico muy delgado con una serie de anillos o collarinos decorados en la parte superior y doble capitel tronco-cónico con gran variedad de decoración geométrica y cimacio [Ilustración 4]. Simulan sostener los arcos lobulados de intradós festoneado o angrelado[Link 5], armados sobre un bastidor de madera semioculto por la trama de rombos que parecen suspendidos del doble friso ornamental que recorre todo el perímetro de la claraboya-vitreaux, que del clima local impusiera colocar para preservar la yesería. En la madera del fuste, expuesta en partes, se observan clavos metálicos, colocados para aumentar su adherencia con el yeso.
Ilustración 4. Detalle de Columnas
La mayoría de las columnas se encuentran afectadas en su parte inferior con faltantes del revestimiento [Link 6], patología que en particular se observa en las dos ubicadas en el área de ingreso al Patio como, asimismo, presentan un desplazamiento del eje vertical del orden de 2,5 cm. en toda su altura. El desplazamiento horizontal, ha originado una importante fisuración de las placas de revestimiento del cielorraso y una deformación del conjunto, en especial en el sector izquierdo del Patio, como así también en el arco de entrada. Se detectan, también, fisuras en las columnas restantes que estarían indicando la existencia de esfuerzos horizontales.