e-rph 22, jun. 18 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 22, junio 2018
Difusión | Estudios
 
 
Educación no formal y patrimonio cultural: concursos y otras convocatorias institucionales en Castilla y León
 
    

 

En el caso de las empresas de ámbito regional resulta más raro que se convoquen actividades específicas para escolares. Mayor relevancia tienen los concursos convocados por asociaciones de todo tipo. Por citar algunos, aludiremos al “Concurso Investigando la Química” (Asociación de Químicos de Castilla y León), en cuyo desarrollo se destaca la creatividad, la innovación, la metodología y el desarrollo de la investigación. También cabe mencionar los concursos organizados por el periódico El Norte de Castilla, como “El Norte Escolar” (en el que los estudiantes se convierten en periodistas digitales).

Pese a su interés, algunas de las iniciativas tienen una implicación de los profesores casi testimonial, aunque la información haya de llegar a los alumnos generalmente a través de ellos. Su efectividad queda en servir de pequeño aliciente a jóvenes que hayan desarrollado algún interés por las materias en torno a las que se desarrolla el concurso. El estímulo resulta mayor en el caso del Concurso de Química, con premios en metálico y obsequios de empresas colaboradoras, además de que los finalistas han de exponer sus trabajos en un acto público(6).

No merece la pena más que aludir a las iniciativas municipales de todo tipo dirigidas a niños y niñas, sobre todo en época de fiestas locales, que incluyen fundamentalmente trabajos de pintura y literatura. No suelen organizarse a través de los centros escolares y su impacto es muy limitado.

3.- Concursos en torno al Patrimonio en Castilla y León

En Castilla y León los diferentes programas educativos (una selección en Fontal, 2013b) se marcan el objetivo de que los jóvenes aprendan a conocer y apreciar su patrimonio, como una mejora de sus capacidades personales, pero sin que sus actuaciones lleguen a tener una transcendencia pública y mucho menos incidan en las acciones promovidas desde los diferentes gestores culturales. Las entidades organizadoras entran en el ámbito del ocio y del tiempo libre tratando de incidir en la formación de los participantes. Un claro ejemplo podría ser el programa Patrimonitos, del Ayuntamiento de Ávila, surgido en 2007 (Ruiz y Ares, 2014) y que potencia la formación y el compromiso de los niños que participan como parte de una mejora personal y sólo excepcionalmente tiene visibilidad exterior(7).

No faltan los concursos en Castilla y León ligados al Patrimonio, como el Concurso de Cultura Clásica (Sociedad Española de Estudios Clásicos, sección de Valladolid) y el “Concurso de redacciones sobre Arqueología y Patrimonio de Castilla y León: Pequeños Arqueólogos” (Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica)(8).

El primero se limita a ser un largo examen con preguntas sobre la cultura clásica, dirigido a alumnos de Secundaria y Bachillerato y ha de contarse con la implicación de un profesor. Cuenta con premios en metálico y los mejores de las fases locales pasan a una fase final estatal. El segundo se dirige al mismo grupo de estudiantes, pero se limita a requerir la redacción de un breve texto de no más de cuatro páginas de extensión sobre un monumento, museo o lugar arqueológico o, desde 2017, la realización de un cortometraje o un podcast.

Están presentes también iniciativas institucionales de promoción de los valores relativos a la identidad colectiva dirigidas a los centros educativos, por más que no sea una comunidad autónoma de las históricas ni sobresalga por reivindicar sus peculiaridades culturales. Varias de ellas surgen de la Fundación Villalar, fundada en 2004 para extender por todo el territorio regional “el sentimiento de pertenencia de los castellanos y leoneses a una Comunidad Autónoma con identidad propia”, así como para fomentar, promover y realizar todo tipo de actividades de divulgación y puesta en valor de las señas de culturales propias de Castilla y León (tradiciones, historia, arte), como se indica en los artículos 5 y 6 de sus Estatutos(9).

Entre las convocatorias que realiza la Fundación Villalar hay unas pocas específicas para escolares. Durante el curso 2004-2005 puso en marcha su primera Campaña Escolar, dirigida específicamente a alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria con el objetivo de “acercar a los escolares al patrimonio histórico, artístico, cultural y natural de la Comunidad” (10). Los trabajos se estructuraban en tres categorías: dos individuales, de redacción y de dibujo, y un trabajo colectivo que debía ser abordado por aulas. Su desarrollo se basaba en una Unidad Didáctica que la Fundación enviaba previamente a los centros escolares y cuyo hilo conductor eran distintas facetas del Patrimonio Cultural de Castilla y León(11). En 2010 la redacción quedó circunscrita a la Educación Secundaria, el dibujo a la Educación Primaria y el trabajo colectivo se mantuvo para ambos grupos educativos. El premio individual era un ordenador portátil y el colectivo, la realización del trayecto del Camino de Santiago diseñado en el trabajo subvencionado por la Fundación.




Ilustración 01. Ilustración 1. Portadas de dos de las Unidades Didácticas editadas por la Fundación Villalar.

Con posterioridad, entre 2012 y 2015, se diseñó un nuevo concurso bajo el título “Día de Castilla y León en clase”(12) realizado en colaboración con la Consejería de Educación.




Ilustración 02. Ilustración 2. Cartel del concurso “Día de Castilla y León en clase 2015”. Fuente: Fundación Villalar.

Su objeto era fomentar “el conocimiento por toda la comunidad educativa del patrimonio artístico, cultural, histórico y económico de su entorno inmediato o de toda la Comunidad Autónoma”. Se organizaba en cuatro categorías según los niveles educativos, lo que marcaba el formato del trabajo colectivo que debía realizarse. Cada nivel se adaptaba – aparentemente– a una creciente complejidad según fuera mayor la edad de los alumnos: un mural o la decoración de la clase (1-3º Primaria), un vídeo con una representación teatral (4-6º Primaria), una presentación multimedia o un anuncio publicitario (1-2º ESO) y una presentación multimedia, un poster publicitario o una campaña publicitaria en las redes sociales (3-4º ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos de grado medio). En todas las categorías se valoraba la originalidad, creatividad e imaginación, así como la calidad técnica y artística. La iniciativa de participación correspondía a los directores de los centros educativos y era necesario contar con la coordinación de un profesor. Los trabajos habían de ser realizados por grupos constituidos por una clase o, en las categorías superiores, por al menos ocho alumnos. Los premios se limitaban a un diploma para los escolares y eran, por tanto, un elemento honorífico; si bien los centros recibían material multimedia por valor de hasta 1.500 euros.

Junto a los anteriores concursos, la Fundación Villalar ha ido ofreciendo varios más relacionados con temas de Patrimonio Cultural que no han alcanzado continuidad. Uno tuvo lugar específicamente en 2014 y se asoció a la publicación de una colección de fichas sobre las fiestas populares regionales, que se entregaban semanalmente con un periódico regional (El Norte de Castilla)(13). La participación estaba abierta a todos los alumnos de Primaria y Secundaria, sin diferenciar niveles, y daba cabida a trabajos de variado formato: plástico, gráfico, literario, escénico y otros, pero siempre en relación con las fiestas populares. Los premios eran una colección de libros para el centro y para los alumnos, de nuevo, un diploma y una visita guiada a las instalaciones del periódico. En ambos casos la realización de los trabajos debía estar dirigida por un tutor y vinculada al centro de estudios. Su desarrollo, pese a contar con respaldo institucional, ha carecido de continuidad

En 2017 la Fundación ha colaborado con dos concursos organizados por ASAJA, asociación agraria. Uno era de pintura para niños de hasta 12 años de edad y el otro, de fotografía para jóvenes entre 13 y 17 años. El objetivo de ambos era mostrar “el día a día de los campos y pueblos de Castilla y León” reflejando “tanto los campos y paisajes como las personas que en esos espacios viven y trabajan”. Se trataría de dar valor a aspectos de la vida cotidiana en el ámbito rural actual, fuera ya de referencias al patrimonio histórico.

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