COLECTIVO ARRAYANES. PROYECTO DE RECUPERACIÓN DE LOS VALORES DEL PATRIMONIO MINERO INDUSTRIAL, EN EL DISTRITO LINARES - LA CAROLINA | COLECTIVO PROYECTO ARRAYANES
Patrimonio
Los restos de la actividad minera en el Distrito Linares - La Carolina son el reflejo de la importancia de este sector en el desarrollo industrial de la región. En concreto, la concentración de “casas de máquinas” y chimeneas que hay en la comarca puede ser una de las mayores que aún se pueden contemplar en Europa y, probablemente, en el mundo. Pero además, otros restos permanecen como testimonio de la tecnología utilizada, así como de la distribución y organización de las instalaciones de superficie en el exterior de las explotaciones.
La tecnología del vapor empleada en el distrito era la más avanzada de su época y provenía de la región de Cornwall, al suroeste de Gran Bretaña, donde se fabricaron gran número de las máquinas de vapor instaladas en esta comarca, así como otros elementos (cabrias, calderas, compresores y diversa maquinaria minera). Todos estos elementos se instalaban en unos edificios e instalaciones levantados expresamente para ellos y que, en muchos casos, fueron construidos por técnicos y obreros especializados venidos de dicha región.
Interpretación tecnológica del patrimonio del Distrito.
Ilustración 7. Elementos del Patrimonio minero-industrial del distrito Linares - La Carolina
La interpretación de este patrimonio y su posterior transmisión a la población, como heredera del legado cultural minero. Se habría de convertir en la primera tarea del Colectivo, destacando el conocimiento como elemento dinamizador de la conservación “conoce para amar, ama para conservar”.[Ilustración 7]
Casa de máquinas de bombeo Cornish.
Este tipo de construcción responde al modelo tecnológico de explotación común a mediados del siglo XIX, caracterizado por la instalación de máquinas de vapor en cada uno de los pozos principales de la mina, al objeto de bombear al exterior el agua de las galerías.
Las máquinas, de cilindro vertical y balancín, evolucionadas de los primeros modelos de Watt o Newcomen, se ubicaban en las construcciones situadas frente a la boca del pozo, de tal manera que el balancín pivotara sobre el muro frontal y su extremo se situara aproximadamente en el eje del pozo.
Las casas de máquinas de bombeo tenían la misión más importante de entre las que permitían el laboreo de las minas, esto es, sacar el agua que inundaba las galerías desde los niveles freáticos (capas subterráneas de materiales permeables). Estas casas, por lo tanto, albergaban en su interior las máquinas de vapor más potentes y su funcionamiento era continuado, en todas las épocas del año y todas las horas del día, para evitar las citadas inundaciones. Esta es la razón de que debieran ser muy fiables y robustas, para asegurar que sus gruesos y bien construidos muros absorbían las enormes cargas y vibraciones derivadas del funcionamiento de las máquinas.
La casa de máquinas tipo Cornish es de planta rectangular y tiene huecos en sus cuatro costados. El muro de mayor espesor es el frontal, ya que servía de apoyo del balancín. Sus dimensiones estaban condicionadas por éste y por las del cilindro de empuje. En nuestra comarca los muros de carga fueron fabricados con sillares de arenisca o pizarra, aunque se conserva una casa con muros enteramente de granito y hay otras que tienen el muro frontal de este material. En el interior había uno o dos niveles, formados con vigas y suelos de madera, que permitían el acceso de los maquinistas a las distintas partes de la máquina. [Ilustración 8]
Ilustración 8. Dibujo interpretativo de una casa de bombeo de tipología cornish.
El muro posterior tenía siempre un hueco en forma de arco cuyas dimensiones debían permitir introducir el cilindro en el interior y que resulta ahora de gran valor para poder identificar el tamaño de la máquina que cada casa albergaba. Las casas se diseñaban y construían por técnicos especializados, a medida de la máquina que iban a alojar, aunque en ocasiones sufrían modificaciones posteriores.
El tejado más comúnmente empleado era la cubierta a dos aguas de teja plana en S, sujeta a correas de madera. Sin embargo, conservamos fenomenales ejemplos de casas que fueron cubiertas con chapa metálica ondulada formando un tejado curvo.
Casa de calderas
Las casas de calderas albergaban en su interior los hogares donde ardía el combustible sólido (leña o, principalmente, carbón) y las grandes calderas donde se calentaba el agua y se producía el vapor con el que se alimentaba a los cilindros. Se situaban junto a las casas de máquinas y tenían adosada una chimenea para evacuar los humos producidos en la combustión. [Ilustración 9]
Ilustración 9. Dibujo interpretativo de una casa de calderas.
Para aportar el vapor necesario para accionar los cilindros de las máquinas de bombeo eran necesarias más de dos calderas, que se alojaban por lo general en la misma casa, con sus respectivos hogares. Son muy frecuentes los casos de casas para cuatro o cinco calderas. El vapor producido era recogido por un mismo conducto de salida que los llevaba hacia la casa de máquinas y que podía tener una bifurcación para permitir una salida al exterior para aliviar presión o evacuar el vapor en caso necesario.
En las casas de calderas los muros no recibían más carga que la de su peso propio y el de la cubierta, por lo cual eran menos robustas que las casas de máquinas. Esto ha dado lugar a que se conserven menos restos de ellas (generalmente encontramos restos de casas de máquinas y chimeneas). Tenían un muro con huecos ciegos que se podían abrir cuando se necesitaba sacar o introducir una caldera.
Casa de máquinas de bombeo “Bull”.
Ilustración 10. Cada de máquinas tipo Bull. Pozo San Andrés (Coto La Luz).
En nuestra comarca se conserva uno de los ejemplos más significativos y tal vez de valor único de otro tipo de casa de máquina, la denominada “Bull”. En ella el cilindro se situaba invertido, suspendido sobre el pozo sobre vigas de madera. En esta posición empujaba al balancín o tiraba de él directamente para elevar el peso de la barra de bombas. Por ello, también se llamaron este tipo de máquinas “de acción directa”. Aunque ahora solo queda la casa de máquinas del Pozo San Andrés, de tipología muy diferente a las Cornish y de un espléndido aspecto, está registrada la existencia de otra máquina de este tipo en Pozo Ancho, que fue importada de Inglaterra en 1863. [Ilustración 10]
Las casas Bull son menos robustas y voluminosas que las Cornish, elevándose a una altura considerablemente menor. La de San Andrés, además, presenta la característica de no estar construida con piedra, sino con ladrillo rojo, al no ser necesaria una resistencia tan grande. El muro frontal se levantaba sobre el pozo, salvándolo mediante un hueco rematado en arco de medio punto, pero sin la característica abertura superior para el balancín. En su interior había distintos desniveles para facilitar el movimiento del balancín y el muro de apoyo de la articulación de éste era interior, independiente de los muros exteriores y mucho más bajo.
El balancín se diferencia del de las máquinas Cornish, fundamentalmente por un contrapeso situado en el brazo posterior, que ayudaba al cilindro, colgado de unas vigas sobre el pozo, a tirar hacia arriba. Por ello, sobresale de la casa por la parte posterior, donde un hueco permitía el movimiento oscilante de dicho contrapeso.
Chimeneas
Para favorecer o ralentizar la combustión se utilizaba un tiro en el conducto posterior de salida de humos, que se podía accionar desde la parte delantera por una cadena guiada con poleas. Un conducto colector recogía los humos procedentes de la combustión en los distintos hogares y los conducía hacia la chimenea. [Ilustración 11]
Ilustración 11. Chimenea de la Fundición La Cruz.
Ésta era generalmente de base circular y se construía con sillares de piedra, aunque muy frecuentemente encontramos que la parte superior está terminada con ladrillo, bien porque se hicieran alargamientos posteriores (para mejorar la combustión de carbón de menor riqueza), o bien porque era más fácil rematar la parte más estrecha con estas piezas de menor tamaño que los sillares. Se situaban normalmente cerca de una esquina de la casa de máquinas, aunque hay restos en los que la chimenea está adosada a la casa de calderas o, incluso, otros en los que está aislada en una elevación en terrenos de orografía irregular.
Casa de máquinas de extracción
Ilustración 12. Dibujo interactivo de una máquina de extracción.
Para elevar cargas de material a lo largo del pozo principal se utilizaban en un principio los malacates (cilindros en los que se enrollaba una cuerda y que eran accionados por animales de tiro) o incluso los tornos de accionamiento manual. Sin embargo, paulatinamente fueron sustituidos por máquinas de vapor, que accionaban uno o dos cilindros de bobinado horizontales. Se situaba esta máquina en casas más pequeñas, de estructura similar a las descritas, que se colocaban en ángulo recto o en posición opuesta a la máquina de bombeo. [Ilustración 12]
El modelo más antiguo era una máquina de balancín, muy parecida a la de bombeo pero más pequeña, que accionaba una biela enganchada a una manivela dispuesta en un gran volante de inercia. De esta forma se conseguía hacer girar un eje horizontal. Más adelante se emplearon máquinas de cilindro simple o doble dispuesto horizontalmente. Anexa a la casa se construía una estancia para alojar una caldera, que producía el vapor necesario para accionar la máquina de extracción.
Cabrias de mampostería.
También podemos encontrar en la zona un buen número de cabrias constituidas por muros de piedra, como las de la Mina La Gitana o la del Pozo de San Miguel. [Ilustración 13]
Ilustración 13. Cabria de mampostería Pozo San Vicente (Cia. La Minera).
La función de estas estructuras es la de sostener las poleas de circulación de los cables de tracción encargados de subir y bajar las jaulas a lo largo del pozo. Dichos cables eran enrollados en malacates (grandes tornos) accionados por transmisiones de biela-manivela movidas por las máquina de vapor situada en la casa de máquinas.
Un gran número de cabrias cuentan con un castillete cubierto que tenía la finalidad de proteger las poleas, los operarios que realizaran operaciones de mantenimiento y la boca del pozo.
Cabrias metálicas
Su función era garantizar que la cadena o cable de arrastre colgaba sobre el pozo principal y permitir su recogida en el tambor, subiendo y bajando una serie de contenedores para el mineral. Inicialmente se emplearon estructuras de madera, pero a partir de mediados del siglo XIX se sustituyeron algunas por otras construidas de acero, constituidas por barras roblonadas. [Ilustración 14]
Ilustración 14. Castillete metálico del Pozo San Cayetano (Mina Antoñita).
Se situaban sus soportes alrededor del pozo y las poleas superiores se alineaban con la parte del hueco del pozo que dejaba libre el conjunto de bombeo. Para evitar que los contenedores golpearan en las paredes del pozo se empezó a guiar su ascenso o descenso con unos cables laterales. Más adelante se sustituyeron por vigas de acero y los contenedores dieron paso a las jaulas.
Un ejemplo singular aún se conserva en la Mina Antoñita del Grupo Cobo. Según expertos británicos, esta cabria es la única que se conserva de cuantas se fabricaron por la empresa Penryn Foundry & Engine Works of Nicholas Sara and John Burgess. Esta compañía trabajó entre 1851 y 1887 en Penryn cerca Falmouth Cornwall. Tal vez lo más sorprendente es que se encuentre en un buen estado de conservación, dada su edad.
Estas estructuras trianguladas se construían con distintos perfiles unidos mediante roblonado. Su sustentación se realizaba en cimientos mediante placas de anclaje de pletina gruesa y pernos anclados en el hormigón y roscados en su parte superior, que sujetaban la placa mediante tuercas.
Centrales eléctricas
La modernización incesante de la actividad minera provocó la sustitución del vapor, que aportaba inicialmente la energía necesaria para la mover la maquinaria, por la electricidad. Esto facilitó nuevos avances tecnológicos, así como la mejora de las condiciones de trabajo. En 1913 la Compañía Mengemor comenzó el abastecimiento y se acometió la electrificación de las instalaciones. [Ilustración 15]
Ilustración 15. Central eléctrica del Pozo San José (Mina Arrayanes).