LA CARACTERIZACIÓN DEL PATRIMONIO EDUCATIVO: EL CASO DE LAS ESCUELAS DEL AVE MARÍA DEL SACROMONTE EN GRANADA | Cristina Moreno Fernández
1. Introducción: La caracterización del Patrimonio Educativo y su problemática.
La progresiva ampliación del concepto de Patrimonio, en el cual se incluyen cada vez más elementos susceptibles de ser protegidos, y su reflejo en la actualización de algunas leyes que ya contemplan como bienes integrantes del mismo elementos de carácter industrial, actividades tecnológicas(1), manifestaciones culturales de carácter inmaterial (2), así como las diversas propuestas de crear inventarios de bienes cuyo principal valor no es el histórico (3), es lo que ha motivado que en los últimos años se esté llevando a cabo una importante labor con el objeto de proteger y poner en valor el denominado Patrimonio Educativo como parte integrante del patrimonio cultural español.
Paradójicamente, esta puesta en valor del Patrimonio Educativo no surge de la investigación propia de este campo científico, sino de estudios iniciados por profesores y alumnos de institutos de enseñanza secundaria(4), que conscientes de las valiosas colecciones que atesoran sus centros, han comenzado a formar museos escolares en los que proteger y difundir un patrimonio que, si bien ha quedado obsoleto para la práctica educativa, constituye un legado material e inmaterial de valores incuestionables por ser documento no sólo del paso del tiempo, sino de experiencias personales que atañen a la totalidad del colectivo social por contener una indudable carga emocional, que además forma parte de la memoria histórica del país.
Recientes publicaciones como las del Consejo Escolar del Estado, con la creación de una revista de periodicidad cuatrimestral: Participación Educativa(5), o la celebración de las Jornadas de Institutos con Patrimonio Histórico, cuya primera edición se celebró en Granada, están facilitando el conocimiento de lo que este Patrimonio supone, haciéndose algunas reflexiones sobre la problemática que la salvaguarda del mismo entraña, pues no existe un reconocimiento como tal, dentro de las legislaciones (nacional o autonómicas) que lo defina y que regule las políticas de protección del mismo, con lo cual no existe ninguna orientación sobre la manera de actuar sobre él o partidas económicas que ayuden a su conservación y puesta en valor, encontrándonos con que son voluntarios (personal docente de los centros y alumnos), que han de hacerse especialistas en la materia a marchas forzadas, los que gestionan el abundante Patrimonio Educativo con el que cuentan los centros educativos españoles, sin respaldo, en la mayoría de los casos, de las Administraciones competentes en esta materia.
No se pretende con ello hacer una crítica a los actuales “gestores” del Patrimonio Educativo, sino a los que, siendo los encargados de la salvaguarda del Patrimonio en todas sus vertientes -Bienes Muebles, Etnológicos, Arquitectónicos, Documentales, etc.- no han recabado en la existencia y naturaleza de éste, siendo un Patrimonio que, como todos, necesita ser entendido con sus singularidades propias y actuar sobre él en consecuencia.
En estos últimos meses una proposición no de Ley relativa a la protección del patrimonio educativo presentada por el Grupo Parlamentario Socialista ante el Congreso de los Diputados(6) vuelve a poner de relevancia el interés que éste tiene como legado para el conjunto de la sociedad. El objetivo de esta proposición no de Ley es crear un plan de protección, conservación y difusión del Patrimonio Educativo que debe contemplar:
1. La elaboración de inventarios y catálogos de los bienes que lo componen.
2. Medidas para la conservación de los fondos documentales y las colecciones científicas.
3. Una estrategia para la conservación de los edificios escolares históricos.
4. La investigación y divulgación de dicho patrimonio.
5. Los créditos presupuestarios para la ejecución de dicho plan.
Como inicio de este proceso de salvaguarda, se entiende que lo primero que hay que hacer es elaborar una definición del mismo. Así podemos decir que el Patrimonio Educativo está formado por todos aquellos bienes, que pueden ser de muy diversa índole: arquitectónicos, etnológicos, naturales, artísticos, documentales, personales, científicos, etc., que fueron creados o puestos al servicio de un único fin: el de la enseñanza. Una enseñanza que va más allá de las materias que se encuentran en los libros, siendo un cúmulo de experiencias que marcan vidas, que modelan espíritus, y que sobre todo crean sociedad y construyen la historia de una ciudad, una región y un país. Un Patrimonio que se entiende por la interrelación de sus elementos constitutivos y que pierde valor si se tratan aisladamente.
Las Escuelas del Ave María del Sacromonte de Granada como ejemplo de Institución rica en Patrimonio Educativo.
Estas escuelas, cuyo origen data de 1889, surgieron en una Granada de finales del siglo XIX marcada por los contrastes sociales: de un lado la rica burguesía procedente de la industria azucarera en auge en aquel momento, que tendría su reflejo urbanístico en la construcción de la Gran Vía de la ciudad, y de otro lado, una numerosa población dedicada a oficios artesanales y a la agricultura, concentrada en los históricos barrios del Albayzín y Sacromonte, en los cuales encontraremos la llamada Casa Madre de esta Institución, que fue el inicio de esta fundación educativa y en la que su creador, Andrés Manjón, puso todo su empeño y esfuerzo.
El inicio de las mismas emana de un providencial encuentro entre Andrés Manjón, que ya había manifestado a sus amigos el deseo de fundar unas escuelas para pobres, y Francisca Montiel, la llamada “Maestra Migas o Amiga”, una mujer analfabeta a la cual encontró en una cueva del Camino del Sacromonte enseñando la Doctrina Cristiana a unos niños de la zona. Este hecho reafirmó al Padre Manjón en su deseo, que finalmente materializó en las Escuelas del Ave María.
Ubicadas en la ribera derecha del río Darro, en su curso medio justo antes de su entrada a la ciudad, tienen una extensión de más de un kilómetro y están formadas a partir de la unión de varios cármenes (casas con huertos y extensiones agrícolas propios de los barrios del Albayzín y de la zona baja del Sacromonte) constituyéndose como uno de los centros educativos granadinos con uno de los mayores conjuntos de patrimonio privado, siendo éste de muy diversa índole: arquitectónico, artístico, etnológico, documental, fotográfico…, que han logrado crear una pequeña ciudad con su propio urbanismo, estando todo interrelacionado entre sí al estar en su conjunto destinado a la educación [Link 1] .