LA CARACTERIZACIÓN DEL PATRIMONIO EDUCATIVO: EL CASO DE LAS ESCUELAS DEL AVE MARÍA DEL SACROMONTE EN GRANADA | Cristina Moreno Fernández
- LA HERENCIA EDUCATIVA DE ANDRÉS MANJÓN: Un patrimonio material e inmaterial nacido de la imaginación. Métodos de Enseñanza.
Graduación por edades y primera enseñanza gratuita.
Andrés Manjón entendía la necesidad de que las clases estuviesen divididas por edades, debido a que los conocimientos de los niños eran distintos. Con ello afirmaba que se mejoraba la enseñanza y se economizaba tiempo y esfuerzo de los maestros, que podían orientar sus clases a un nivel específico, con lo cual mejoraba el rendimiento y aprendizaje de los niños.
En cuanto a la enseñanza gratuita, Andrés Manjón opina que nada debe ser cobrado, ni a pobres ni a ricos, en la primera enseñanza y añade la forma de educar en sus Escuelas “Nada se cobra a nadie por enseñarle, y al contrario se le regala, no solo se le enseña, sino todos los medios de enseñanza (libros, papel, pluma, tinta, lápiz, agujas, tela, hilo, todo) y aún vestido, calzado y comida, hasta donde se pueda.” (Manjón: 1916: 137)
Los diarios de maestros y alumnos.
Se trata de una serie de diarios escritos por maestros, alumnos y el propio Andrés Manjón, que tenían como objetivo anotar lo más relevante de lo ocurrido cada día en las Escuelas como forma de poder recordar después lo acaecido, pero también como método de enseñanza para los niños: “Los diarios de los niños les sirven para ensayarse en el pensar y en el diluir del pensamiento con la pluma, además de servirles para aprender ortografía y caligrafía. Estoy contento de este procedimiento.” (Prellezo, 1973: 212)
Estos diarios eran corregidos por los profesores, que debían respetar y animar el estilo personal de cada uno y rectificar únicamente faltas de ortografía e incoherencias en la redacción.
Conferencias pedagógicas.
Se trata de una serie de reuniones periódicas que Andrés Manjón mantenía con sus profesores y en las cuales se trataba un tema o asignatura concreta para hacer mejoras en la impartición de la misma en clase.
La enseñanza en la naturaleza.
Uno de los principales valores que Andrés Manjón encontraba en sus cármenes era la posibilidad que éstos brindaban para la enseñanza de los niños rodeados de naturaleza. Sería por ello que aprovechaba cada espacio de los cármenes para realizar una grada para la impartición de las clases al aire libre, así como para el desarrollo de lo que llamó “títeres pedagógicos”, una serie de juegos que trataban de adaptar los realizados por los niños con fines educativos, orientándolos a las diversas asignaturas: Historia, Geografía, Matemáticas…
Talleres.
Consciente de la necesidad de la población adulta del barrio de obtener una formación profesional, Andrés Manjón funda una serie de talleres de muy diversa índole. Primero distribuidos en los cármenes de Casa Madre y en el Carmen de la Victoria después, que por falta de espacio serían trasladados al edificio de San Cristóbal en la Carretera de Murcia. Siempre intentando compaginar la teoría con la práctica, el burgalés era partidario de la formación en tareas manuales, que pretendían no sólo formar a los alumnos, sino regenerar la tradición artesanal que en estos barrios siempre hubo históricamente. Los talleres eran de costura, planchado, lavado y cocina, zapatería, carpintería e imprenta.
Clases nocturnas.
Para adultos en los cármenes del Sacromonte, la Colonia del Triunfo y el Carmen de la Victoria. De estas clases hay que destacar una muy especial dirigida por los pintores Manuel Gómez-Moreno y La Rocha, que participaron por medio de la enseñanza de dibujo.
El Seminario de Maestros.
Inaugurado en 1905 como Seminario de Maestros con el objetivo de formar a los jóvenes que aspiraban a esta profesión, con un programa de asignaturas propio y un internado para algunos de los jóvenes de procedencia lejana. De este Seminario salieron la mayor parte de los profesores que ejercieron en las Escuelas del Ave María de Granada, pero también del resto de España y Latinoamérica, lo que supone una extensa labor educativa y humanitaria, pues su constitución siempre se llevó a cabo en lugares desfavorecidos. Juegos Pedagógicos.
El juego es uno de los principales aspectos de la pedagogía manjoniana. Si bien no fue el creador de este concepto, supo desarrollarlo extraordinariamente en las Escuelas del Ave María, en las que plantea la necesidad del niño, sobre todo del párvulo, de jugar, pues es algo innato en su naturaleza activa. Es por ello que desarrollará una amplia teoría en la que propugna el hecho de enseñar jugando, teoría que implanta en aquellas actividades que son susceptibles de ello, ayudando con esto a la comprensión y mayor retención de la materia en la mente del niño.
Por esta razón, y observando los juegos de los niños de las Escuelas, ideó varios “títeres pedagógicos”, que construiría en las plazas de los cármenes, utilizando los materiales típicos de la zona: empedrado granadino y ladrillos de barro cocido, que además de ser materiales baratos, eran los utilizados por los artesanos de estos barrios. Los más destacados son los juegos en los mapas, con los que Andrés Manjón enseñaba la Geografía como una ciencia que tenía que ser aprendida por medio de la experimentación por parte del niño, con la utilización de mapas que pudieran recortar, dibujar, rellenar… [Ilustración 9]
Ilustración 9. Imagen actual del mapa-jardín ubicado junto a la Capilla.
“En este y otros días observé que los niños de la clase elemental se entretenían durante el recreo en señalar, sobre mapas mudos, montañas y ríos, regiones y provincias de España, haciendo de maestros los niños más adelantados. Los niños se hallaban gustosos y aprendían jugando la geografía patria” (Prellezo, 1973: 42)
También realizará rayuelas históricas, planetarios, fichas de números y letras, petos para formar palabras, etc. [Ilustración 10]
Ilustración 10. Niños jugando con fichas y juguetes pedagógicos.
La Música. “Entre las bellas artes, la más fácil y espiritual, la que expresa mejor el sentimiento y está más al alcance de todos, es el canto.” Con estas palabras, inicia Andrés Manjón su descripción de la Música en la Hoja 25 de El Pensamiento del Ave-María. Y es que ésta es una parte básica en la enseñanza, ya que muchas de las materias se aprovechan de ella para hacer más ameno el aprendizaje de los niños. Encontramos canciones pedagógicas de todas las materias de conocimiento, así como folclóricas, litúrgicas y de temática general, aunque el grueso de partituras ha desaparecido.
Con la llegada del Maestro Portillo a las Escuelas se iniciará, además, ésta como asignatura independiente. Maestros y maestras aprendieron solfeo y algún instrumento para poder enseñar a los niños, lo que permitiría formar una banda musical. El teatro:
Andrés Manjón, consciente de la tendencia del niño a la imitación, era muy aficionado a las pequeñas obras de teatro que versaban sobre temas cotidianos y moralizantes, y que ayudarían en la enseñanza de las Escuelas.
PATRIMONIO DOCUMENTAL.
Legajos de Casa Madre.
El patrimonio documental de las Escuelas del Ave María está compuesto fundamentalmente por cartas personales del Padre Manjón, documentos elaborados para la enseñanza de los niños, postales, fotografías… aunque por su antigüedad y por el olvido que se ha tenido de los mismos destacan más de cien legajos correspondientes a las escrituras de compraventa de los cármenes en que éstas se sitúan.
En este sentido, encontramos escrituras desde 1568, anteriores a la adquisición de los inmuebles, que fueron pasando por manos de los propietarios hasta llegar a Andrés Manjón, que las conservó en general en muy buen estado.
Hoy en día se custodian en el Archivo General del Ave María, ubicado en el edificio construido sobre el solar del Convento de la Victoria, en la Cuesta del Chapiz. Sin embargo, no se ha hecho un inventario de los documentos ni una catalogación de los mismos y algunos de ellos necesitarían una restauración para frenar el deterioro que están sufriendo.
La importancia de estos legajos radica no sólo en su antigüedad material, sino en que aportan datos excepcionales para la reconstrucción de la historia de cada uno de los cármenes que ahora ocupan las Escuelas. Se puede rastrear la existencia de alguno de ellos desde el siglo XVI: sus propietarios, cambios en los mismos, segregaciones de parcelas y uniones con otros cármenes, donaciones, etc.
Diario de un maestro.
Diario de Andrés Manjón, compuesto por siete cuadernos donde el burgalés anotaba diariamente sus impresiones y vivencias, los acontecimientos más relevantes ocurridos en las Escuelas y los sucesos que marcaron la vida del país entre 1895 y 1923.
Iniciado el Diario en 1895, seis años después de la inauguración de las Escuelas, abarca hasta junio de 1923, prácticamente hasta su muerte el día 10 de julio de ese mismo año.
A veces lo encontramos a él mismo contando su estado de ánimo, su salud,… por ello, como bien dice Ricardo Villa-Real en su biografía de Andrés Manjón, “Descubrimos su alma y es, en este sentido, libro fundamental -y sobre todo, documento- para conocer al hombre” (Villa-Real, 1890: 152).
En 1973 se hizo una primera publicación del Diario con la transcripción de los cinco primeros cuadernos (1895-1905) por Manuel Prellezo, siendo fiel a la estructura de la obra y con prólogo de Luis Sánchez Agesta, con motivo del cincuenta aniversario de la muerte del Padre Manjón. Pocos meses después, como hace referencia la introducción de la segunda edición revisada y ampliada, Lamberto de Echevarría (catedrático de la Universidad de Salamanca), señala la obra como “modelo de concisión y fuerza expresiva; como documento excepcional de una generación y una época; como lección perenne de buen sentido y espíritu sobrenatural en una pieza.” (Prellezo, 2003: 17)Esta segunda edición, publicada en 2003, amplia la transcripción del Diario a los restantes cuadernos.
La conservación de los cuadernos ha pasado por diversos avatares, que han mermado su número. Tras la muerte de Andrés Manjón, pasaron a manos de su sobrino Pedro Manjón, que los mantuvo en su poder, entregando una copia certificada por notario para el proceso de beatificación del Padre Manjón. Después, el Diario pasó al Archivo General de las Escuelas, donde sólo se conservan seis de los originales, habiendo desaparecido el correspondiente al período de 1900 a 1901, por lo que hubo de utilizarse una copia mecanografiada de éste para su inclusión en la primera edición, como se nos informa en la introducción de la publicación del Diario realizada por Prellezo.
Se trata de un documento único para la reconstrucción de la Historia de las Escuelas. No en vano, ha sido el documento guía para la elaboración de este trabajo, ya que aporta las suficientes pistas para el seguimiento de la evolución histórica y social de las mismas, además de precisar datos fundamentales para la reconstrucción de la personalidad del fundador de las Escuelas y de su forma de ver los principales acontecimientos de la historia española de finales del s. XIX y primer cuarto del XX.
Llegados a este punto, y una vez mostrada la amplitud de los bienes que constituyen el Patrimonio Educativo de las Escuelas del Ave María-Casa Madre, se hace obligado plantear la necesidad de realizar, con urgencia, una actuación integral de recuperación y puesta en valor de todo el Patrimonio Educativo de estas Escuelas con actuaciones que deben encaminarse a mejorar el nivel de conocimiento del patrimonio de las mismas, su protección por medio de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, su inclusión en los planes generales de ordenación y planes especiales de la zona, la intervención en elementos de interés mediante su limpieza, acondicionamiento, restauración... y a la difusión del espacio por medio de la inclusión de las Escuelas en las rutas culturales ya existentes y de su historia en el plan de estudios propios, así como del fomento de la visita de otros centros escolares creando conciencia de la importancia que el Patrimonio Educativo tiene para la historia española pasada, presente y futura.
BIBLIOGRAFÍA
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