El patrimonio arquitectónico azucarero en Andalucía Oriental. Intervenciones y nuevos usos
| Francisco José Sánchez Sánchez
Introducción
La Arquitectura industrial del azúcar y del alcohol en Andalucía Oriental tuvo un desarrollo importante desde mediados del siglo XIX hasta finales del siglo XX (1).
Podríamos clasificar la tipología de las fábricas en: 1. Azucareras. 2. Alcoholeras. 3. Azucareras-Alcoholeras, además de numerosos subtipos teniendo en cuenta si se molturaba caña o remolacha.
El número de fábricas en la provincia de Málaga fue de 31, en Granada hubo 39 y 7 en Almería, lo que ofrece un cómputo total de 77 fábricas en Andalucía Oriental. El espacio geográfico comprendía la costa mediterránea, la Vega de Granada, las Vegas de Guadix-Baza y la Vega de Antequera (2).
El desarrollo de esta potente industria se debió a la iniciativa de un grupo de empresarios y comerciantes bien relacionados políticamente, jugando la banca un papel determinante.
La instalación de los complejos fabriles, llevaba aparejada la previa adquisición de tierra donde levantar aquellos. Se produjo una concentración y acaparación mayor de terrazgo en la costa mediterránea que en las vegas del interior de las tres provincias mencionadas. Esta concentración estará en manos de la burguesía mercantil e industrial, propietaria muy bien conectada con el poder político local, provincial y nacional. Hablamos de familias como los Larios, Heredia, Loring en Málaga, o los Moré, los Rodríguez-Acosta, los Agrela en Granada, por citar algunos ejemplos a los que nos referiremos más adelante. La concentración parcelaria llevará aparejada en muchos casos una concentración industrial, sobre todo, en la costa mediterránea. Por tanto, esa burguesía mercantil, empresarial e industrial es también terrateniente, concentrando gran número de fábricas, por lo menos hasta 1903, fecha del nacimiento del Trust, Sociedad General Azucarera de España, puesto que, desde esa fecha, cohabitarán la Sociedad General, la Sociedad Azucarera Larios y algunas “fábricas libres”.
La erección de una azucarera o alcoholera llevaba consigo una serie de pasos o trámites a seguir:
Para la elección del lugar donde se levantaría la fábrica, varios factores resultaban determinantes:
La necesidad de búsqueda de agua para el proceso de fabricación del azúcar y del alcohol. Sin el abastecimiento suficiente era imposible la erección de la fábrica, debido a la ingente cantidad del líquido elemento en el proceso productivo. La mayor parte de las fábricas se ubicaban junto a la red de acequias, fuentes y manantiales, o se construían pozos para tener garantizado el suministro.
Las infraestructuras viarias. Estas eran necesarias para la provisión de la fábrica de la materia prima o la salida de los productos elaborados. Por ejemplo, las fábricas en la costa mediterránea utilizaban el transporte marítimo para esos menesteres; en el caso de la Vega de Granada fue el “ferrocarril del azúcar” el que determino a lo largo de su línea la ubicación de las azucareras/alcoholeras.
La compra de la tierra y la agrupación en una sola finca de todas las parcelas adquiridas. Si originariamente se adquiría exclusivamente la tierra necesaria para erigir la fábrica, con posterioridad, se compraban más fincas, para de esta forma, arrendar las parcelas y tener garantizado el suministro de la materia prima. La ubicación de la fábrica en un lugar u otro estaba determinada por el espacio geográfico que la rodeaba, por lo que normalmente eran zonas donde se sembraba la caña o la remolacha necesaria para el proceso de fabricación industrial.
Creación de Sociedades Mercantiles. Originariamente eran varios socios, después Sociedades en Comandita, Mercantiles y finalmente Sociedades Anónimas. Aunque en algunos casos no se seguían exactamente este proceso. Hemos observado cómo, frecuentemente, uno de los socios es el principal agente impulsor en la creación de estas Sociedades, como demuestran los casos del Marqués del Duero, el Duque de San Pedro de Galatino o el Conde de Agrela.
Construcción de la fábrica. Se utilizaban planos de las Sociedades constructoras de materiales industriales, Fives-Lille, Cail, etc. Importante era la elección del Arquitecto constructor. El arquitecto utilizaba los planos de las mencionadas Sociedades y confeccionaba además los suyos propios, oscilando el tiempo material de construcción entre un año y año y medio. Los arquitectos constructores más notables en Granada fueron Giménez Arévalo, Montserrat Vergés, Giménez Lacal, etc., en Málaga fueron Clavero y Zafra, Guerrero Strachan y Rafael Moreno entre otros muchos. En todos los casos se observa una adaptación arquitectónica al proceso de fabricación y así, la arquitectura estaría siempre supeditada a las necesidades industriales.
Importancia de los Ingenieros en las fábricas. Construida la fábrica por el arquitecto, los ingenieros solían ser los Directores. Estos Ingenieros, muchas veces ampliaron o remodelaron las fábricas en su devenir histórico. Hay que tener en cuenta, que desde el punto de vista constructivo, las fábricas eran “entes vivos” y se transformaban diacrónicamente dependiendo de las necesidades del proceso productivo.
El desarrollo histórico de cada una de las 77 fábricas instaladas en Andalucía Oriental tuvo una evolución compleja y específica. El estudio de la evolución histórica de cada una, desde sus orígenes hasta su extinción como tal, es una tarea ardua a la vez que apasionante que estoy desarrollando como tesis doctoral. Por desgracia hoy en día esta industria ha desaparecido del ámbito geográfico mencionado. Tan sólo nos quedaría como muestra la fábrica de miel de caña denominada Ntra. Sra. del Carmen en Frigiliana (Málaga).
La destrucción sistemática de estas fábricas ha sido mayor que la conservación, aún así, nosotros traemos a colación algunos ejemplos de los nuevos usos dados y las intervenciones proyectadas y/o realizadas en algunas de las azucareras/alcoholeras conservadas, puesto que consideramos que la principal labor de un historiador del arte, en este caso, es la de rescatar del olvido estas construcciones fabriles que fueron ejemplo vivo no tan solo de un proceso de fabricación sino de una forma de vivir.
1. Los nuevos usos del Patrimonio Industrial azucarero/alcoholero. Ejemplos de Intervención.
La valoración del Patrimonio Industrial en nuestra sociedad es necesaria e ineludible (3). Desde los años setenta se ha centrado en los valores museísticos y recreativos. Los movimientos de dinamización territorial en las últimas décadas manifiestan la posibilidad de utilización del turismo, el ocio, la promoción cultural, natural, etc., siendo un atractivo potencial para determinadas zonas o áreas.
El turismo industrial ha tenido un crecimiento importante en los países europeos en los últimos años. La creación de recorridos por circuitos industriales antiguos o complejos industriales actuales el resultado de una política de apertura de estos establecimientos en consonancia con las nuevas ideas como el ecoturismo, agroturismo, turismo de aventura o turismo alternativo. Desde el punto de vista económico supone, además de generar empleos, el mantenimiento de las instalaciones industriales. Esto puede significar la recuperación de espacios abandonados por la industria, incluso a partir del cambio de uso y su resignificación, y gracias a la actividad turística, plantear la recuperación de zonas donde la pérdida de actividades productivas ha supuesto el abandono de determinadas áreas. Un ejemplo de lo anterior sería la revalorización de las construcciones azucareras en la Vega de Motril o Salobreña como motor de desarrollo. Hoy en día se tiende con más frecuencia a las intervenciones de rehabilitación en las construcciones industriales (4).
Los nuevos usos dados a las instalaciones industriales en azucareras/alcoholeras son variados, aunque pueden ser clasificados en varios tipos:
1º. Rehabilitación de las instalaciones para Museos del azúcar y del alcohol. Este nuevo uso es el más frecuente en España y en el extranjero. Sería el intento de perpetuar y conservar el legado material e inmaterial de este tipo de industrias. Estas rehabilitaciones son respetuosas con el legado histórico-artístico de las construcciones erigidas. Ejemplo: la instalación del futuro Museo del Azúcar de Motril en la azucarera de Ntra. Sra. del Pilar de esa localidad (5).
2º. Rehabilitación de las instalaciones para usos expositivos y/o lúdicos. La rehabilitación en este caso es también respetuosa con el legado histórico, pero se añaden nuevas construcciones, más comprometidas con las formas y los materiales de la arquitectura contemporánea, que cohabitan con las antiguas. El caso más destacado sería la Feria de Muestras de Armilla en la azucarera de Santa Juliana.
3º. Rehabilitación de las azucareras como centros educativos. Ejemplo de lo anterior sería la fábrica de San José en Nerja; esta antigua fábrica hoy en día es “IES Chaparil” de esa localidad. Esta intervención ha sido muy respetuosa con las antiguas construcciones fabriles.
4º. Intervenciones para rehabilitar las instalaciones industriales como centros turísticos; es decir, la conversión de los edificios industriales en Hoteles, Paradores Nacionales, etc. Sería una forma de conservar gran parte de las instalaciones industriales. El ejemplo más claro es la futura construcción del Parador Nacional de Turismo de Guadix en los edificios industriales de la antigua azucarera de San Torcuato de esa localidad.
5º. Conversión de las antiguas azucareras en otro tipo de industrias alternativas. Este nuevo uso supone una destrucción prácticamente sistemática de los antiguos restos industriales. El ejemplo más claro sería la azucarera de Láchar (Granada), convertida hoy en fábrica de productos cárnicos. En estos casos, la conservación de los restos fabriles dependerá de la sensibilidad de los propietarios y de las necesidades reales de la nueva producción.
6º. Intervenciones para rehabilitar las instalaciones y convertirlas en “Escuelas Taller”. Este nuevo uso además de generar empleo en el presente y en el futuro supone la rehabilitación de las construcciones industriales. El ejemplo lo tendríamos en la Azucarera de Adra restaurada por los alumnos de la “Escuela Taller” instalada en edificios de la antigua fábrica.
7º. Rehabilitación de las construcciones fabriles como viviendas. Sería el caso menos numeroso además del más destructivo. Intentos de rehabilitación de este tipo los hubo, aunque la mayor parte de ellos fracasaron. Lo más frecuente será la destrucción sistemática del complejo fabril y la erección de nueva planta de viviendas en el solar donde se ubicaban las antiguas construcciones. Ejemplo de lo anterior sería la alcoholera de San Fernando en Atarfe (Granada).
Las intervenciones en el Patrimonio Industrial azucarero/alcoholero han sido de dos tipos:
1. Intervenciones realizadas durante el periodo de desarrollo de la actividad productiva, centradas en labores de conservación, restauración y rehabilitación.
La historia de las construcciones fabriles manifiesta la preeminencia de intervenciones de carácter conservacionista por parte de los propietarios de las fábricas que se realizaron, sobre todo, cuando la fábrica funcionaba. También hemos observado otro tipo de intervenciones posteriores al cese de la actividad productiva azucarera/alcoholera (por los mismos propietarios); aunque a partir de ese momento las destrucciones y el deterioro van a predominar. Las labores de conservación y restauración se realizaban por las Sociedades propietarias de las fábricas de forma periódica para asegurar la buena utilización de las instalaciones industriales.
2. Intervenciones de rehabilitación y reutilización de las construcciones fabriles con posterioridad al cese de la actividad productiva.
En todos los casos se realizan con posterioridad al cierre definitivo de las fábricas. Los trabajos se encaminan entonces a adaptar los edificios para un uso muy diferente al originario. Estas intervenciones, en la mayor parte de los casos, alteraron la fisonomía de las antiguas construcciones, aunque no puedan establecerse generalizaciones.
Ejemplos de Intervención en el Patrimonio Arquitectónico azucarero/alcoholero: