Primera aproximación al paisaje de la Alhambra. Significado, percepción y oportunidades para su preservación
| Victoria Eugenia Martínez Chamorro
Lo cierto es que la conjunción de ambos procesos ha posibilitado que la Alhambra y el Generalife puedan ser considerados en este momento un conjunto patrimonial diverso y diacrónico, integrado por bienes de naturaleza arquitectónica y valor histórico-artístico y otros representativos de la evolución humana y de la ocupación del territorio, de naturaleza paisajística y ambiental. [Ilustración 3]
Ilustración 3. Vista de la Alhambra de Granada.
Junto a ello, el esfuerzo realizado en orden a la conservación, restauración y administración del Bien, por los órganos que sucesivamente se han ocupado de su gobierno y dirección, ha propiciado que este Monumento sea considerado por UNESCO y el resto de los organismos internacionales con responsabilidades en el ámbito patrimonial, un referente en el ámbito de la gestión turística y cultural.
En este sentido, podemos afirmar que cada paso que ha dado este Patronato desde su creación ha sido expresivo de la lectura y comprensión del valor de la Alhambra en clave de pasado, pero también de presente y de futuro. Particularmente, en las últimas décadas del siglo XX, la Alhambra, pese a haber sufrido ciertas tensiones entre la gestión urbanística, turística y patrimonial, representa un ejemplo de espacio para la convergencia social e institucional.
Esta circunstancia quedó patente en la inscripción de la Alhambra y el Generalife en la Lista de Patrimonio Mundial ya que, al igual que ocurrió en el momento de su histórica declaración como Monumento en 1870, ésta se produjo gracias al impulso inicial de la sociedad y a la coincidencia de voluntades políticas que hicieron posible llevar a término ambos procesos encaminados a su preservación.
Pese a no esta exenta de conflictos, la Alhambra, en el desenvolvimiento de las políticas de protección, conservación y administración ha pasado por la superación de desencuentros entre administraciones, por la conciliación de posturas en la esfera política y por un manifiesto deseo de cambiar para crecer y aliarse para evolucionar. Este último aspecto ha propiciado la paulatina inserción de la sociedad civil en sus órganos de decisión y rectores.
2. Patrimonio y Paisaje de la Alhambra. Cohesión y convergencia en las estrategias de conservación y uso.
Al igual que en el pasado, hoy nos encontramos en el momento de afrontar retos muy importantes derivados de la especial complejidad de este enclave y del ritmo de las transformaciones que ha sufrido. Así, de manera legitima, sin renunciar al transcurrir de su historia, el Patronato se plantea dimensionar el futuro de su gestión desde un enfoque dialéctico con la valoración de su paisaje y con la incorporación a la tutela de los patrimonios inmateriales y de nuevos elementos del patrimonio material.
Como fórmula eficaz para impulsar hoy los procesos de desarrollo territorial se ha planteado la gestión del Monumento desde una perspectiva amplia de la protección, la conservación y el uso. Esta nueva visión es a su vez coherente con el carácter integrador que ha impregnado la valoración de la Alhambra y su entorno en los últimos cien años de su historia. Desde esta enraizada visión integral buscamos hacer posible el equilibrio de las condiciones materiales y funcionales del recinto monumental y de los espacios patrimoniales urbanos y naturales vinculados al mismo.
Dentro de la valoración actual del Monumento se está potenciando su concepción como recurso, al constatarse el papel de influencia de la Alhambra en la economía de su entorno y los efectos directos, indirectos e inducidos que genera la visita turística a la Alhambra para el desarrollo económico y el empleo de la ciudad, gracias a las intensas relaciones que mantiene el Patronato con el sector productivo y más concretamente con el sector turístico de Granada.
Precisamente, por su consideración como recurso, se establece la sostenibilidad como una cualidad asociada indefectiblemente al desarrollo en aquellos procesos de aprovechamiento compatibles con la memoria y los valores del monumento, donde la investigación, la cooperación entre administraciones y la participación de la sociedad civil, sin duda alguna, brindan una plataforma excelente para superar los problemas de saturación turística que todavía hoy sufre el Monumento.
No debemos olvidar que la demanda relacionada con el turismo de masas ha adquirido unas proporciones inesperadas por su dimensión y trascendencia. Ello ha hecho necesario un replanteamiento de la forma de trabajo en el ámbito de la visita pública, de manera que se aprovechen los atributos territoriales de la Alhambra y el Generalife para desconcentrar la presión que todavía se ejerce, aunque cada vez en menor medida, sobre sus espacios más frágiles.
Por ello se colabora con otras instituciones de la ciudad para la configuración de itinerarios culturales que sean expresivos de la interrelación histórica y funcional que el Monumento mantiene con la ciudad baja, con el Albaycin, con la vega y con la naturaleza circundante. Además, adaptándose a las recomendaciones de los Organismos Internacionales, se realizan análisis sistemáticos que redundan en la adopción de medidas de control de aforo y de gestión de flujos turísticos, para mejorar la calidad de la visita en el interior del recinto monumental.
Siguiendo los dictados del Plan Director del Monumento, se trabaja actualmente en el documento de revisión del Plan Especial de Protección de la Alhambra y los Alixares vigente. Ello está haciendo posible llevar a cabo una continua labor de análisis de la casuística que se genera en torno al Monumento, a los usos actuales y a sus perspectivas futuras, en relación a sus valores propios y a los derivados de su emplazamiento privilegiado respecto de la ciudad de Granada y de su entorno natural, atendiendo a su categoría como Bien de Interés Cultural y a su pertenencia a la Lista de Bienes Patrimonio Mundial, por declaración expresa de la UNESCO.
Desde esta perspectiva se continuará trabajando para impedir una mayor colmatación del entorno de la Alhambra con infraestructuras turísticas y áreas residenciales, así como también se formalizará un fuerte compromiso con la preservación de los elementos materiales y naturales que conforman el paisaje y los usos vinculados al mismo. Ejemplo de ello es el impulso que se dio en su momento a la declaración del Cortijo de Jesús del Valle, como Sitio Histórico, así como, más recientemente, al trabajo de ampliación del entorno de la Acequia Real de la Alhambra y al de estudio y articulación de los instrumentos jurídicos adecuados para la protección del Valle del Darro.
Igualmente, en la línea de garantizar la pervivencia de los valores materiales e inmateriales del Paisaje de la Alhambra se trabaja, en colaboración con la Agencia Pública Andaluza del Agua, en la definición de los proyectos de “Restauración y Valoración de la acequia real”(1) y de “Recuperación y Acondicionamiento de la ribera del río Darro”; así como en la constitución y puesta en funcionamiento de la “Junta Central de Usuarios de las agua del río Darro”, de la que forman parte todas las comunidades de regantes y usuarios individuales de este cauce público.
Se colabora también con la Delegación provincial de Medio Ambiente en Granada y con la empresa pública EGMASA en el proyecto de “Ordenación y Acondicionamiento del Parque periurbano de la Dehesa del Generalife”(2) y en la definición y preservación de los derechos de uso de los caminos, veredas y cañadas reales que atraviesan el Valle del Darro, el Generalife y la propia Alhambra. Además, en la idea de contribuir a la catalogación y caracterización de los elementos del patrimonio cultural y natural que configuran este Paisaje, se está llevando a cabo el inventario y análisis de los mismos, sin perder de vista la importancia que tiene el agua del río Darro en la configuración y en la pervivencia de los valores de este espacio(3).