Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad: proyecto construcción | Assumpció Hosta
1. La Red objetivos y miembros
La Red de Juderías de España es una asociación pública sin ánimo de lucro que tiene como objetivo la defensa del patrimonio urbanístico, arquitectónico, histórico, artístico y cultural del legado judío en España.
Los miembros de la Red de Juderías de España actúan de forma conjunta creando proyectos culturales, turísticos y académicos. Desarrollando una política de intercambio de experiencias nacionales e internacionales, promoviendo políticas sostenibles de desarrollo en turismo cultural especializado, en cada uno de sus municipios.
La Red esta formada por los municipios de Ávila, Barcelona, Besalú, Cáceres, Córdoba, Calahorra, Estella, Girona, Hervás, Jaén, León, Monforte de Lemos, Oviedo, Palma, Plasencia, Ribadavia, Segovia, Tarazona, Toledo, Tortosa y Tudela. Su área de influencia se extiende por once comunidades autónomas: Andalucía, Asturias, Aragón, Cataluña, Castilla la Mancha, Castilla León, Comunidad Balear, Extremadura, Navarra, Rioja y Galicia
2. Su Historia
El año 1994 tiene lugar un primer acercamiento del municipio de Hervás hacia Girona con el objetivo de conocer directamente su modelo de rehabilitación del patrimonio judío. Entre ambas ciudades, surge rápidamente un entendimiento que hace que a los pocos meses se hallen trabajando en un proyecto de cooperación patrimonial. Para salvar la distancia geográfica y poblacional existente entre ambas ciudades se propone una fórmula de ampliación nodal, incorporando al proyecto nuevas ciudades que por una parte ya han realizado trabajos de restauración patrimonial e intelectual sobre el patrimonio judío y que por otro lado se encuentran equidistantes geográficamente, en unos meses se incorporan al proyecto las ciudades de Toledo, Ribadavia, Cáceres y Tudela.
Toledo no necesita explicación ninguna de sus motivos de sobra conocidos, además de su situación central entre Girona y Hervás. Quisiera explicar la razón para las demás: Ribadavia, en el año 1994, es conjuntamente con Girona, una de las pocas ciudades en España que en ese momento está ya trabajando en la recuperación de su legado judío mediante el “Centro de Estudios Medievais”, habiendo colaborado con Girona en algunas ocasiones; Tudela trabajaba en un proyecto de documentación hebrea del archivo histórico y Cáceres aparece en un primer momento como soporte al desarrollo de Hervás a través de la Diputación Provincial, que se hace cargo inicialmente de los costos económicos y de la gestión del proyecto y se compromete a iniciar el desarrollo de su judería histórica.
El tejido de una estructura de relaciones intermunicipales con intereses comunes en la recuperación del patrimonio judío es pues el origen de esta asociación y poco a poco se va completando una red de intereses y oportunidades comunes que formaran lo que hoy es la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad. El crecimiento de la asociación conlleva la formalidad de la exigencia de unos criterios que lentamente se van concretando y estructurando en un abanico de requisitos patrimoniales, históricos, territoriales y financieros que hacen que cada vez sea más complejo su crecimiento.
A partir del año 2003, las ciudades candidatas presentan un dossier de candidatura que debe ser avalado por especialistas académicos y que es estudiado por una comisión escogida al efecto. Esta comisión visita las ciudades candidatas e investiga los proyectos presentados emitiendo un informe para la Asamblea General que como órgano soberano es quien finalmente decide su inclusión o rechazo.
Este sistema de incorporaciones acabó gestando dos velocidades en el seno de la asociación, por una parte se recibían peticiones que cumplían los requisitos fundamentales parcialmente pero que por otro lado, y por razones diversas presentaban carencias creando desequilibrio dentro de la entidad. Ante esta dificultad, la asamblea general aprobó en el año 2006, dos tipologías de asociados: las ciudades miembros y las ciudades concertadas. Las primeras gozaban de plenos derechos y deberes y las segundas tenían limitadas sus actuaciones dentro de la red, al mismo tiempo que sus obligaciones económicas eran también menores.
Este sistema funcionó hasta finales del año 2007, cuando las ciudades concertadas empezaron a reclamar mayores derechos y a la propia asociación le fue difícil segmentar los proyectos de mayor envergadura en esta clasificación. Esto desembocó en un nuevo proceso para dotar de paridad a todos los municipios asociados, que culminó en el año 2008 desapareciendo la figura de las ciudades concertadas y quedando todas las ciudades incorporadas en igualdad de responsabilidades y obligaciones. La cuota de afiliación en los últimos años viene condicionada por el número de habitantes, cuanto mayor es la ciudad mayor es la cuota y a la inversa.
En paralelo a este debate concertados/miembros antes citado, en Enero de 2005 y por acuerdo de todos los miembros, la asociación abrió un período de moratoria entre los tres y los cinco años, para dar a la asociación una mayor cohesión del grupo y permitir una mayor longevidad en los proyectos sin que estos se vieran afectados por un crecimiento continuado en el número de socios. Este debate es recurrente y necesario para la buena marcha de la Red. En la actualidad, y transcurridos ya los cinco años desde el compromiso de la moratoria, se reinicia el debate con un grado mucho mayor de conocimiento y experiencia y una larga lista de peticiones. Este debate, sin duda imprescindible marcará el futuro devenir de la Red para el próximo decenio.