e-rph nº 5, diciembre 2009 Instituciones | Estudios
Inventariando patrimonios culturales: ocho entrevistas en museos de Lisboa | Lorena Sancho Querol
Introducción.
Desde el 2007 estoy desarrollando mi tesis doctoral en el área de la Museología y bajo la inspiración de un proyecto muy especial. De hecho, este trabajo es uno de los productos científicos de un proyecto internacional denominado Celebração da Cultura Costeira, que opera en el área de investigación más desarrollo social y cultural para, en co-autoría con los actores sociales locales, proceder al inventario de una parte del Patrimonio fluvio-marítimo portugués que se encuentra actualmente en vías de transformación o extinción y, consecuentemente, a su divulgación y a lo que podríamos considerar las primeras medidas de salvaguarda.
A partir de esta experienciapretendo analizar la situación actual del inventario como práctica museológica, con frecuencia subestimada, y cuyo potencial se revela extraordinario cuando hablamos del museo como escenario de democratización de la memoria y lugar de transformación social.
En este contexto me ha parecido especialmente interesante, quizás por ser un territorio en cierta forma desconocido, y también porque en un corto espacio de tiempo deberá responder a los principales objetivos definidos por la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial adoptada por la UNESCO en 2003, analizar lo que considero dos componentes fundamentales de esta función museológica. En primer lugar lo que he denominado “circuito de inventario”, que no es más que el trayecto que los bienes culturales recorren desde su lugar de origen y a lo largo del proceso de patrimonialización, hasta asumir plenamente su estatus museológico. En segundo lugar me acercaré a la figura de las personas que inventarían(los “inventariantes”) para poder analizar su perfil, los métodos de trabajo que utilizan, los resultados hasta ahora obtenidos, y también sus críticas, opiniones y sugerencias con relación a esta función y a su lugar en el cotidiano museológico.
Con este estudio me gustaría responder, entre otras, a cuestiones como: ¿Qué es un inventario museológico? ¿Cuáles son sus objetivos? o, ¿en qué medida existe la figura profesional del “inventariante”? Para ello he seleccionado un pequeño conjunto de museos que por sus características, proyectos y objetivos constituyen un colectivo que me parece representativo del panorama museológico portugués. Posteriormente y con la autorización de las respectivas direcciones, he entrevistado a las personas que, en cada uno de ellos, son responsables de una función como esta, pudiendo analizar al mismo tiempo los diversos elementos que guardan relación directa con el inventario, como los sistemas de información y gestión de datos y las reservas.
1. El Patrimonio Cultural visto desde el pensamiento contemporáneo.
A lo largo de las últimas décadas hemos visto reforzarse en el campo de la cultura conceptos como los de identidad, proceso o transformación. Si la primera, según la Antropología moderna, se nos presenta como el “proceso social y cultural formado por muchas identidades cambiantes”, es decir en transformación (Martínez y Cortés, 2005: 30), palabras como “proceso” y “transformación” nos colocan en un contexto que contrasta de forma evidente con la idea estática de identidad, de cultura y de Patrimonio asociada al concepto de nación y mantenida hasta entrados los años 80 del siglo XX.
Poco a poco el concepto de cultura ha ido ganando una proyección democrática a través del reconocimiento como expresión de la identidad de un pueblo. Como consecuencia, la identidad cultural ha pasado a entenderse de forma dialéctica, y no esencialista, y como resultado de una experiencia histórica colectiva en todos los ámbitos (económico, político, social y cultural) que genera un conjunto de valores y actitudes compartidas (Carrera Díaz, 2005: 16). Pero además, el siglo XXI nos ha traído otra importante aportación a este concepto de cultura: se trata de la diversidad cultural.
Será este el territorio cultural donde analizaremos el concepto de Patrimonio Cultural contemporáneo y sus implicaciones en lo que toca a ese lugar llamado museo y donde tal concepto se verá igualmente afectado por la convivencia con esos dos protagonistas mencionados, ganando una dimensión que, además de histórica, debe ser social, inclusiva, y sobre todo, atenta al cambio.
Estos y otros acontecimientos han dado forma a una definición de Patrimonio Cultural que empieza a hacer hincapié en la diversidad social a la que nos referíamos anteriormente y también en el importante, aunque complicado, proceso de democratización de la memoria, en el que, como veremos más adelante, el museo juega un papel fundamental. Dicho de otra manera, en el contexto que nos ocupa pasará a ganar una importancia mayor el proceso y no tanto su producto final.
Cuando en el año 2001 se aprueba la Ley 107/2001 de Patrimonio Cultural portugués, que establece las bases de la política y del régimen de su protección y valorización, se abre camino a un concepto más ampliado de Patrimonio Cultural, que incluye una primera referencia al Patrimonio inmaterial.
Posteriormente, el 17 de Octubre de 2003, la 31ª Conferencia General de la UNESCO adopta la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), que Portugal ratifica en Marzo de 2008.
Según este documento, el PCI se manifiesta en particular en las tradiciones y expresiones orales, incluyendo el idioma como vehículo de transmisión; artes del espectáculo; usos sociales, rituales y actos festivos; conocimientos y usos relacionados con la naturaleza; y técnicas artesanales. En su definición de PCI, la Convención incluye igualmente los instrumentos u objetos que son inherentes a los usos, las expresiones o las representaciones anteriormente referidas.
Este documento es importante porque no sólo procede al “reconocimiento de la necesidad de preservar y promocionar la transmisión de un tipo de manifestaciones culturales que hasta ahora no se habían beneficiado de un marco jurídico y programático tan amplio” (Brugman 2005: 56), sino que además, da un paso definitivo al aceptar la existencia de una profunda interdependencia entre el Patrimonio inmaterial y el Patrimonio material, reflejando al mismo tiempo un carácter inclusivo, representativo y comunitario del primero. Por último, la Convención consolidará definitivamente este concepto abriendo la puerta al trabajo de inventario y de salvaguarda de este tipo de expresiones y manifestaciones culturales.