e-rph nº 5, diciembre 2009 Instituciones | Estudios
Inventariando patrimonios culturales: ocho entrevistas en museos de Lisboa | Lorena Sancho Querol
En respuesta a la primera de las cuestiones que enumerábamos antes, se diría que el inventario, además de los ingredientes anteriormente referidos -relacionados sobre todo con sistemas de clasificación y de memorización de la realidad- generalmente utilizados desde una perspectiva todavía bastante estática de la cultura, debería también integrar, siguiendo el nuevo concepto de Patrimonio Cultural, la percepción de las personas productoras y utilizadoras de estos bienes, tal y como refiere la Convención, poniendo un énfasis especial en los microcosmos sociales de los que nos habla Bourdieu (2001: 42) y en su evolución, por ser entre otras cosas, un lugar fundamental de entendimiento de la realidad cultural.
[Ilustración 3] Ilustración 3. Debate en torno de las diferentes opciones de intervención, valorización y salvaguarda del ultimo «Miranço» o barco de pesca con anzuelo del Rio Miño (en la zona de Viana do Castelo), en equipo con un conjunto de constructores navales oriundos de diferentes partes de la costa portuguesa, española y noruega.
Resulta interesante comprobar cómo, a pesar de estas recomendaciones, ni ICOM, ni la Lei Quadro dos Museus Portugueses, ni ninguno de los otros documentos que han sido consultados en este contexto de trabajo, y que han sido producidos pos-Convención del PCI, se comprometen de una forma seria con una función tan importante como ésta y con sus actores dentro y fuera del museo.
Acerca de la existencia de la figura profesional del “inventariante” y sobre si esta responde a un determinado perfil, partimos del análisis de dos de los documentos más recientes que constituyen un marco fundamental en lo que a la definición de perfiles profesionales en contexto museológico se refiere.
Por orden cronológico y también porque uno alimenta el otro, me referiré en primer lugar a La carta nazionale delle professioni museali (Milán, octubre de 2006), un documento que resulta del trabajo de cooperación realizado entre diferentes asociaciones de museos italianos y que surgirá con la intención de dar respuesta al conjunto de cambios sucedidos en los últimos tiempos en estos museos. En segundo lugar abordaré el último documento de carácter internacional emitido por el ICTOP -International Committee for the Training of Personnel, perteneciente al ICOM- que responde al nombre de: Museum Professions – An European Frame of Reference (ICTOP, 2008) y que surge a partir de la intención de formalizar los perfiles profesionales de todos aquellos especialistas sin los cuales el equipo de un museo difícilmente podrá responder al más importante de sus cometidos: la creación de un espacio de diálogo, reflexión y aprendizaje de la diversidad patrimonial a la que asistimos y de la que somos participantes.
Pues bien, en materia de inventarios, el primero de estos documentos nos da a entender que tal trabajo consiste fundamentalmente en tomar parte en la programación y la planificación de la catalogación, y en la realización del inventario según las normas aprobadas para cada contexto cultural y geográfico específico, contribuyendo al mismo tiempo a la definición de los respectivos instrumentos técnicos. Esta función recae sobre una figura que responde al nombre de “catalogatore”, que integra el primero de los cuatro campos de actividad, dedicado a la “Recerca, cura e gestione delle collezioni”.
El Manual de las Profesiones Museológicas -un documento cuyo espíritu defiende que “ los museos son creados por personas para personas” y que “trabajar en un museo significa trabajar en un equipo” (ICTOP, 2008, pp. 5 y 12)- define tres áreas de actuación del museo: Colecciones e Investigación, Servicios para visitantes y Administración, Gestión y Logística, estando la persona responsable del inventario incluida en la primera de estas áreas y teniendo como misión asegurar el inventario y la documentación de las colecciones así como su revisión periódica, ya estén expuestas o en las reservas o almacenes. Este documento destaca la importancia de la profesionalización de los/las diferentes especialistas que dan la cara por el día a día del museo; precisamente porque ello constituye una disciplina pendiente de las nuevas políticas culturales. En este sentido, enumera los requisitos fundamentales que deberán presentar estos profesionales:
- un grado universitario en todas aquellas áreas de especialización donde este exista;
- conocimientos específicos en el área de museología;
- experiencia en el área de especialización en cuestión;
- conocimiento de por lo menos un idioma extranjero. (ICTOP, 2008, p. 12).
Para la persona responsable del inventario, el Manual de las Profesiones Museológicas refiere que su formación inicial deberá ser la de grado universitario, con una especialización relacionada con el tipo de colección de la que es responsable, debiendo además poseer conocimientos sobre métodos de inventario, en lengua inglesa, y en el dominio de las herramientas informáticas relacionadas con esta función.
Si bajo lo que denominamos inventario se encuentran hoy por hoy la identificación, la localización, el estudio y la documentación del Patrimonio Cultural y, a partir de ahí las consecuentes acciones museológicas de salvaguarda, comprensión, valorización y disfrute de ese Patrimonio, entonces resulta difícil entender por qué una función como ésta, a partir de la cual se crean las bases para una construcción social del Patrimonio y sobre todo, se abre el camino a una vivencia democrática de la cultura, no ocupa un lugar relevante en la normativa internacional a no ser en el caso del último documento analizado.
¿Dónde está contemplado el enfoque integral del concepto de Patrimonio que además de constituir el eje central de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO abarca, como bien sabemos, lo material y lo inmaterial, las herencias culturales del pasado y las manifestaciones tradicionales contemporáneas?
En mi opinión, una función museológica como esta sólo puede tener sentido en sí misma si los/las profesionales responsables del inventario comparten la autoría patrimonial con las personas que crean y que utilizan estos bienes patrimonializados y que, tanto en un caso como en otro, raramente pasan de una “masa anónima” (Martins, 2008). De la misma forma, el inventario sólo saldrá del cascarón cuando se practique como un proceso que parte del museo y que, adentrándose en lugares, comprendiendo fenómenos, estudiando gestos y comunicándose con los actores y las actrices locales, contribuya a la definición de Patrimonio Cultural como construcción histórica y social (Quintero, 2005: 71) con una evolución propia y como eslabón fundamental en la construcción de la identidad.
3. La definición de un territorio museológico de estudio para el inventario.
Como referí en el inicio, el objetivo de este trabajo consiste en analizar una función como la del inventario en el contexto museológico a partir de las modificaciones que, en los conceptos de cultura y de Patrimonio Cultural se han dado en los últimos tiempos, y tomando como referencia la definición de PCI divulgada por la UNESCO en 2003 y sus respectivos objetivos y recomendaciones.
A continuación presentaré algunos de los primeros resultados que han sido obtenidos en el ámbito de este estudio que, como señalé al principio, forma parte de mi tesis doctoral.
Con este objetivo, he seleccionado un total de ocho museos, siete de los cuales están localizados en Lisboa y uno, el Museu de Lanificios, al norte del país, en la región de la Beira Alta, en una ciudad llamada Covilhã.
Para esta selección he optado por utilizar cuatro criterios, pensados en función del objetivo de este estudio, para que el terreno museológico abordado fuese lo más variado y completo posible. De esta forma los museos han sido seleccionados en función de:
Un patrimonio: el cultural, en sus más diversificadas facetas y con la intención de incluir sus componentes materiales e inmateriales.
Una problemática: la situación actual del inventario de Patrimonio Cultural y de sus principales actores y actrices en el universo de los museos.
Un método: la entrevista semiabierta o semidirigida.
Una tutela: de forma que, a partir de un determinado territorio geográficamente definido, he pretendido abarcar todos los tipos de administraciones, ya que estas influyen en los modelos de trabajo utilizados.