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Inventariando Patrimonios...
Lorena Sancho Querol
   
     
   
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e-rph 5, dic.09 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 5, diciembre 2009
Instituciones | Estudios
 
 
Inventariando patrimonios culturales: ocho entrevistas en museos de Lisboa | Lorena Sancho Querol
 
     

 

Circuitos y perfiles encontrados

Entre las realidades estudiadas he encontrado actitudes muy variadas, diferentes niveles de interés en los procesos y en sus resultados, y también inventarios e “inventariantes” de muy diversos gustos y tendencias.
Siguiendo el orden de ideas utilizado en el guión, referiré algunos datos sobre las realidades analizadas y sobre los métodos de trabajo, actitudes, objetivos y resultados.

a)  La representación social del inventario o ¿qué es el inventario para los entrevistados/as?

Fueron 10 las palabras que solicité a cada entrevistado/a, las primeras que le vinieran a la mente al oírme decir “inventario”. Así fue como cada uno de ellos/as, con su noción de cultura, su mirada de “inventariante” y su experiencia museológica, hicieron el esfuerzo de buscar en su mente todo aquello que para ellos navegaba en el barco de la inventariación. Lo hicieron pensando en el inventario que se practica en sus museos, en la realidad del día a día más que en situaciones ideales. Al analizar los contenidos, nos encontramos con que, en su mayoría, refieren factores relacionados con:
- la organización;
- la importancia del inventario en el papel del museo;
- las vías de acceso del Patrimonio al museo;
- la función de promoción del conocimiento y la cultura que el museo posee;
- la forma como pueden realizarse innovaciones.

Parece, no obstante, predominar la intención de desarrollar adecuadamente esta función, evidenciándose al mismo tiempo una escasa noción de la importancia de trabajar el concepto de Patrimonio Cultural desde una relación cordial entre lo material y lo inmaterial.

En este sentido creo que sería interesante completar este análisis abordando un conjunto de personas tanto frecuentadoras como no frecuentadoras de museos, para profundizar en este tipo de cuestiones, lo que nos permitiría posteriormente poder comparar los resultados obtenidos para entender mejor la situación actual de una función como esta y su respectiva representación social. 

b) Lo que se hace evidente al observar los circuitos de inventario diseñados por los entrevistados/as.
Enfocaré este asunto destacando lo que de común y de diferente tienen entre ellos los circuitos estudiados.
Es común a todos ellos:
- El hecho de que para estos/as profesionales, y para los museos que representan, el circuito comienza con la entrada de las “piezas” o bienes culturales, es decir, la realidad existente hasta el momento de la entrada en el museo poco cuenta para todos los efectos o incluso, en algunos de los casos, parece no existir. Esta mudez histórica acaba, evidentemente, por marcar el resto del proceso, ya que hay datos y documentos que o se recogen in-situ en determinados momentos del proceso de patrimonialización, o difícilmente se recogen después.
- La representación del circuito de inventario como un proceso bastante lineal pero que, además de sufrir en la mayoría de los casos interrupciones y lagunas a veces insuperables --debido fundamentalmente a la falta de aprovechamiento de algunos de los momentos históricos que protagonizan este proceso-- se presenta como algo plano, unidireccional y estático.
- Por último, y en relación a siete de los museos abordados, encontramos el hecho de que, colocados ante la cuestión que se refiere a los cambios que realizaría para mejorar este circuito, la respuesta gira en torno a la posibilidad de poder hacerlo sin interrupciones, lo que no sucede por falta de personal fundamentalmente, aunque me atrevería a añadir que se debe también a la concepción de museo y de Patrimonio que los/las responsables de estos museos tienen.

Diferente es, sin embargo:
- El nivel de rigor con que algunos/as de los/as profesionales entrevistados/as ven el inventario, y su conciencia de que se trata de un paso fundamental para el adecuado desarrollo de las restantes funciones museológicas, con todo lo que ello supone en la calidad de la función social del propio museo y en sus posibilidades de comunicación, sensibilización y educación. Esta realidad contrasta de forma evidente con la ligereza observada en otros/as especialistas para los/as que los pasos o fases de este circuito son lo que son y nunca, bajo ninguna condición, podrán ir más lejos, incluso porque tal cosa ni siquiera se justifica, lo que sucede más a menudo de lo que pensamos.

Entre los circuitos encontrados me gustaría destacar los tres casos que se muestran en el Cuadro 1 y que han sido seleccionados con la intención de dar a conocer cómo son de diversas las realidades existentes dentro de este territorio y, al mismo tiempo, de qué manera influyen a lo largo de todo el proceso el perfil, interés, experiencia y conocimientos de la persona que, en el día a día, trabaja con el Patrimonio por el que la institución es responsable.

Si en el caso del MM (Cascáis) nos encontramos un circuito de inventario bastante completo donde, según las explicaciones obtenidas, en el acto de incorporación se procura documentar el conjunto de aspectos relacionados con el origen, función y evolución de los bienes que entran en la institución, en el MNA (Lisboa) nos hemos encontrado con un circuito aparentemente más cerrado, que parte de un concepto de Patrimonio arqueológico algo hermético, y en el MF (Lisboa) nos ha sorprendido el carácter lineal, y en cierta forma estático, que se practica en el contexto del inventario, donde la dimensión inmaterial asume un papel que podríamos considerar difuso.

c) Lo que hemos podido saber sobre modalidades de incorporación de bienes culturales al museo.

Fueron 16 las opciones de incorporación ofrecidas a las personas entrevistadas: compra, donación, legado, herencia, recogida, hallazgo, transferencia, permuta, entrega permanente, preferencia, entrega en pago, depósito, expropiación, fondo antiguo del museo, procedencia desconocida y, por último, otras modalidades de incorporación.

Lo que hemos encontrado es que las opciones más utilizadas son dos: en el caso de los objetos aislados los bienes culturales entran en estos museos principalmente mediante donación --MM, ME, MNHN, MNTM y ML - o también mediante compra -MNA, MC. Y MF-  y en el caso de las colecciones, las opciones más utilizadas son, por orden de importancia, la donación -en el caso del MM, MC, MNHN, MF, MNTM  y ML- y el depósito para los otros dos casos -ME, MNA-. Esto nos permite concluir que cinco de estos museos han vivido hasta ahora fundamentalmente de donaciones o de depósitos, lo que entre otras cosas nos indica que sus responsables no tienen el hábito de invertir en objetivos como éste y eso que, por lo que hemos podido ver, las donaciones y los depósitos no son tan frecuentes como podamos pensar.

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