e-rph nº 5, diciembre 2009 Instituciones | Estudios
Inventariando patrimonios culturales: ocho entrevistas en museos de Lisboa | Lorena Sancho Querol
d) ¿Qué lugar ocupa la historia de los bienes culturales y su vida social antes y después de su cambio de situación?
El balance en este caso nos lleva a pensar que cuando el proceso de patrimonialización tiene lugar a partir de un determinado objeto, es decir, de lo que hoy llamaríamos su componente material, son muy pocos los casos en los que la vida social de ese bien cultural -y los múltiples estatutos relacionados con este aspecto- son considerados suficientemente relevantes como para ser documentados en atención a su supervivencia en el contexto museológico.
De hecho los museos, salvo raras excepciones, han trabajado hasta ahora fundamentalmente con lo que hoy denominamos Patrimonio material, relegando sistemáticamente a segundo lugar el conocimiento, entendimiento y estudio de los procesos que constituyen el origen de estas manifestaciones culturales y cuya consecuencia directa es el objeto. Dicho de otra forma: nos hemos perdido la mejor parte de la historia, y lo que es más grave, precisamente porque la solución está en nuestras manos… aún nos la estamos perdiendo.
e) Lo que se hace evidente al observar los factores relacionados con el perfil en las 24 personas que desempeñan este trabajo en el total de los ocho museos estudiados hasta ahora, es que:
- Esta función es vista actualmente como una más, es decir, como un gesto con connotación obligatoria, de escasa actualización tanto al nivel de forma como de contenidos.
Ello explica que se trate de una función con frecuencia desarrollada por personas con formación universitaria reciente en un abanico de áreas muy diversas, sin experiencia y cuyo compromiso profesional existe a corto plazo sin garantías de continuidad.
- Se siente la ausencia de un perfil socio-profesional concreto pues, de acuerdo con los resultados obtenidos, el trabajo de inventario es realizado frecuentemente por personas sin formación apropiada para ello entre las que se observan perfiles muy diversos. Así, en la tentativa de perfilar la figura de “Inventariante de Patrimonio”, podríamos decir que se trata fundamentalmente de mujeres entre los 25 y los 54 años, con grado universitario --en diversas áreas de entre las que predomina la Historia y la Historia del Arte-- sin experiencia anterior en la realización de funciones museológicas como esta y con una remuneración mensual que oscila entre los 751 y los 1000 €.
Por otro lado hemos visto que quienes desarrollan esta función:
- Desempeñan el trabajo de inventario normalmente en solitario -y sin cargas horarias específicamente estipuladas para ello- o con uno o dos compañeros/as más, que colaboran en los trabajos de inventario en las mismas condiciones.
- Además del grado universitario, en algunos casos estas personas poseen también un pos-grado o un master encontrándose, en tercer lugar, los profesionales con nivel de formación técnica. Ello se debe a que, por un lado, existe un elevado número de personas trabajando en régimen de prácticas --recientemente licenciadas-- y por otro lado, en cuatro de estos museos no existen personas específicamente destinadas a esta función, es decir, el inventario va siendo realizado en las horas libres de los/as funcionarios/as que ocupan otros cargos y desarrollan otras funciones. Este es el caso del MNHN y sus investigadoras/es del área de biología, zoología y mineralogía, del ME y su Directora del Departamento de Reservas y Restauración, del MF y su Asesora de la Dirección, o del ML y sus dos técnicas en museografía y archivística, extremamente polifacéticas como la mayoría de las personas entrevistadas.
- Las áreas de formación más relevantes son, por orden de importancia; la Historia y la Historia del Arte, seguidas de la Museología y, en tercer lugar, de otras tantas áreas relacionadas normalmente con la temática del museo: Biología, Arqueología, Ingeniería de telecomunicaciones…
- De las 24 personas que, en diversas condiciones, desarrollan trabajo de inventario en los museos abordados, 15 no tenían experiencia alguna en esta área cuando los iniciaron.
- De las 24 personas, 17 trabajan en régimen de funcionariado, 5 están en periodo de realización de prácticas y 2 con contrato de profesional autónomo.
- Teniendo en cuenta que hubo un museo en el que no nos fueron facilitados los datos relacionados con la remuneración de esta parte del equipo, y utilizando la hipótesis mas probable para este caso -tablas de remuneración para funcionarios públicos con base en su nivel de formación- podríamos afirmar que un mínimo de 11 personas alcanzan un sueldo mensual, aunque no siempre con esta frecuencia, que se sitúa entre los 751 y 1000 € mensuales. Observamos igualmente que le sigue un segundo grupo muy de cerca, formado por 10 personas que reciben una remuneración de entre 1001 e 1500 €. En los restantes casos los valores recibidos son superiores, llegando en algún caso a superar los 2000 €. Situaciones como esta se dan exclusivamente en aquellos casos en los que, como hemos referido, este trabajo es asumido por profesionales con cargos y responsabilidades de otra envergadura.
Tomando como punto de partida el hecho de que, como Muñoz Carrión nos recuerda, y desde la perspectiva contemporánea de la cultura que referí al principio de este artículo, “somos «coproductores» del Patrimonio Cultural que documentamos y conservamos” (2005:40), puede que sea importante darle otro tono a esta fase vital del proceso de patrimonialización para traerla hasta el presente, y con ella construir una realidad museológica más comprometida con la noción de cultura que referíamos al principio del texto.
Para ello, además de llevar a la práctica las últimas indicaciones dadas por documentos como el Manual de las Profesiones Museológicas (ICTOP) --para lo que, en primer lugar, es necesario reconocer la importancia de esta función y su respectivo lugar en el seno del equipo multidisciplinar que da vida al proyecto social del museo-- será necesario delegar esta responsabilidad en personas especialmente habilitadas para ello y, lo que es igualmente importante, únicamente dedicadas a esta función.
Refiere La carta nazionale delle professioni museali que “El profesionalismo, la competencia y la capacidad del personal son fundamentales e indispensables para garantizar que en la misión del museo tienen lugar los programas y las acciones específicos de un espacio cultural como este (…) la eficacia y eficiencia de la institución dependen de su personal (…) el personal del museo representa el presente y el futuro de nuestros museos”. Este documento considera además que la preparación del personal, en la que los conocimientos en museología ocupan un lugar fundamental, es un requisito imprescindible para el adecuado funcionamiento del museo. Por último añade la importancia de la experiencia profesional y del saber trabajar en equipo.
Sucede que, como hemos podido ver, es evidente que la figura de “inventariante” carece del debido reconocimiento en el contexto museológico analizado y fruto de ello es la inestabilidad de su componente humano, ya sea en cuestión de condiciones de trabajo -remuneración y dedicación- como de conocimientos específicos para este fin, o de experiencia. Suponemos que la causa de todo ello es el hecho de que, como hemos visto, las instituciones están acostumbradas a un inventario bastante estático y carente de una conexión dinámica con el presente.
Si la Convención de la UNESCO reclama la participación de las comunidades y de los grupos en todas las medidas de identificación y salvaguarda de su Patrimonio vivo (Brugman 2005: 63), es porque finalmente algo está cambiando en la sensibilidad colectiva y este cambio debe ser aprovechado; es decir, el conjunto de propuestas colocadas sobre la mesa en el 2003 reclaman nuevas formas de patrimonialización y nuevas formas de respuesta por parte del museo. Lo quieran o no, para sobrevivir en el panorama actual “los museos tendrán que aprender a leer el mundo a través de las lentes de la contemporaneidad” (Rechena, 2009).
f) Lo que se hace evidente en lo que a los sistemas de documentación y gestión de la información se refiere es que:
- En tres de los museos se usa el programa aprobado por el Instituto dos Museus e da Conservação para el inventario museológico, que responde al nombre de Matriz. En los restantes se han adquirido programas especiales para este efecto como el Inarte Plus (MF) o el In Património Premium (MM), habiendo también casos en los que el programa ha sido creado para la institución por encargo, como en el caso del ME e su WinLib, Gestão de Património. También se han encontrado casos en los que los sistemas informáticos han sido creados para determinados tipos de colecciones, como el MNHN, y su base de datos Specify, de origen americano y acceso simple y gratuito, creada para colecciones de Biología e Historia Natural con la finalidad de conseguir una red de biodiversidad mundial. En esta misma situación se encuentra el ML con su Arqueotex (base de datos para bienes textiles) y su Muslan (base de datos para bienes museológicos). Este museo cuenta además con un Sistema SIG creado para el Proyecto de Cooperación Transfronteriza Portugal-España Rota da Lã-TRANSLANA, creado por la Universidade da Beira Interior a la que el museo se encuentra ligado.
- Todo esto, junto con la restante información obtenida, y aunque los contenidos de estas bases de datos acaben por coincidir con frecuencia en determinados asuntos considerados fundamentales (nº de inventario, denominación, título, descripción, fecha de registro, historial…) hace que nos llame la atención el hecho de que todavía no se considere prioritaria la posibilidad de comunicación a varios niveles, entre museos de la misma naturaleza o temática, entre museos en general o del museo al público, entre otros.
- Igualmente importante es el hecho de que la información colocada en estos sistemas es, en la mayoría de los casos, bastante reducida, no sólo en cantidad y calidad sino también en lo que al número de bienes inventariados e informatizados se refiere, si la comparamos con el conjunto de bienes patrimoniales de los que cada museo es responsable.
- Además esta información raramente refiere con pormenor todo lo relacionado con el componente inmaterial de los bienes musealizados.
[Ilustración 5.1] Ilustración 5.1. MatrizPix, Museu Nacional de Arqueologia (contenidos disponibles para consulta pública).