e-rph 8, jun. 11 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 8, junio 2011
Concepto | Estudios
 
 
El Canal de San Indalecio. Caracterización y estudio de un sistema hidráulico del Siglo XIX en la provincia de Almería | Yolanda Górriz Expósito y José Sabater Montes
 
     

 

c) Almacenamiento

Para el almacenamiento de las aguas del CSI se han localizado durante las prospecciones dos tipologías: aljibes y balsas. De la primera tipología se ha inventariado una cantidad exigua que impide sacar conclusiones significativas, ya que la mayoría de los hallazgos realizados responde a la segunda tipología.
Desde el punto de vista constructivo, muchas de estas se sitúan en depresiones del terreno y aprovechan laderas como apoyo. De esta forma ahorran todos los materiales, tiempo y mano de obra que supone la construcción de un lateral menos. En general, para su construcción se recurre al empleo de mampostería, la cual, dependiendo del espesor de muro a realizar se servirá de piedras de mayor o menor tamaño. Un caso especial es el de la balsa de los Cien Escalones [Link 22], ya que, en el caso de que el núcleo de sus muros estén realizados en mampostería, esta se encuentra finalmente revestida por un sillarejo bastante regular en cuanto a forma y tamaño se refiere, que le va a permitir, además, crear un muro en forma de talud con el cual poder prescindir de los contrafuertes que todas las balsas llevan adosados en su exterior a modo de refuerzo.

Algunas balsas presentan detalles decorativos tales como un cordón con forma de media caña y labrado en piedra que recorre todo el perímetro de la balsa en el cambio de plano que tiene lugar en la parte superior, entre el muro en talud y el antepecho recto, por una parte; y, por otra parte, un realce en las esquinas de los contrafuertes. La combinación de ambos motivos juntos solo se ha localizado en Almería en las fortalezas de la costa, donde sí desempeñaban un papel funcional. Estas fortalezas pudieron servir de inspiración al arquitecto Enrique López Rull, ya que al realizar una rápida visión por su obra se puede observar cómo, por ejemplo, el empleo de los sillares realzados en las esquinas es reiterado. Sirven a modo de ilustración algunas de sus obras de corte historicista como el Convento, colegio e iglesia de la Compañía de María, la actual Plaza de Toros —realizada junto a Trinidad Cuartara—, las Escuelas públicas de Los Molinos —nuevamente junto al anterior—, o la Ermita de San Antonio de Padua también en el barrio de Los Molinos. [Ilustración 07]


Ilustración 07. Arriba: Localización del cordón y de los sillares de refuerzo en las esquinas en un castillo de la costa almeriense, y su comparación con los mismos elementos en una balsa del Canal de San Indalecio. Abajo: Dos obras del arquitecto Enrique López Rull en las que nuevamente se emplean los realces en las esquinas (Fotografía c: Juan José Hernández Lorenzo; fotografía d: Google Street View).

C) Análisis métrico y estadístico

Se ha realizado un completo estudio estadístico tanto para los elementos de conducción como para el almacenamiento; los resultados más significativos han venido dados por estos últimos. El estudio del almacenamiento nos ha aportado en primer lugar datos acerca del volumen contenido en aquellas balsas en las que ha sido posible tomar medidas. Este es: 52.689 m3, que se encuentra repartido de la siguiente manera en los tres municipios:

    • Benahadux: 0 m3
    • Huércal de Almería: 13.806 m3
    • Almería: 38.883 m3

Esta distribución de volúmenes nos indica que el CSI se diseñó para distribuir el agua  sobre todo en Almería.
[Ilustración 08]


Ilustración 08. Diagrama del número de contrafuertes frente al volumen de las balsas, con especial atención a las de volumen superior a 2000 m3.

En la ilustración 8 se presenta un diagrama de dispersión de las balsas del CSI. Debido a las singularidades de las balsas de mayor volumen (> 2000 m3), se ha decidido profundizar aún más en su análisis. Todas las balsas de grandes dimensiones cuadrangulares (amarillas) que se han estudiado presentan un cordón corrido con las características que se han señalado en el apartado previo. Son estas, además, las que mayor número de contrafuertes presentan de todas las balsas, a excepción de la nº 8 (Balsa de los Cien Escalones). Se desconoce la presencia o no de cordón en origen para la balsa nº 6 (Balsa de los Cinco Picos), debido a que ésta se encuentra en proceso de transformación en garaje o sótano de un edificio en construcción [Link 23]. La balsa nº 7 (Balsa del Polvorín), no presenta ni cordón ni contrafuertes debido a que se trata de una balsa subterránea, surgida como resultado de la reutilización de una antigua cantera. Finalmente, la balsa nº 5, que actualmente está siendo reutilizada por el IES El Argar como recinto para albergar una pista deportiva, tampoco presenta ni cordón ni contrafuertes debido muy posiblemente a que esta fue construida con posterioridad a las anteriores según se deduce de su forma circular.

El ancho medio del trazado principal del canal es de 0,82 ± 0,05 m [Link 24]. No se encuentra una variación significativa del ancho a lo largo de todo el recorrido [Link 25] por lo que pensamos que el canal se diseñó para transportar grandes cantidades de agua hasta sus tramos finales. En el punto de menor calado el canal presenta una altura de 0,4 m. Con estos números podemos estimar, usando la formula de Manning (Chow 1994:96), que el caudal máximo de agua que podía transportar el canal era de unos 1.800 ± 340 m3/hora (12). Con este caudal se podría llenar la Balsa de los Cien Escalones en unas 4 ó 5 horas. Sin embargo, teniendo en cuenta las dificultades de abastecimiento que se sufrieron, el canal no debió utilizarse habitualmente a pleno rendimiento.

El diseño del CSI estaba preparado para transportar una gran cantidad de agua en aquellos momentos en los que la Fuente de Benahadux arrojara sobrantes. Esto, junto a una gran capacidad de almacenamiento, permitía maximizar el aprovechamiento de un flujo de agua muy irregular.

D) Análisis espacial

Se señala en la Memoria de 1875 enviada a la Diputación que con la creación del Canal de San Indalecio la superficie de regadío ascendería a 12.000 tahullas. Teniendo en cuenta que la tahúlla o atahúlla según el diccionario de la RAE es la medida agraria usada principalmente para las tierras de regadío equivalente a 1.118 m2, el cálculo total para la nueva superficie cultivada sería de 13,41 Km2.
Una vez conocida tanto la existencia de una serie de balsas de gran capacidad, como la  superficie total irrigada, se han realizado dos mapas con la situación de estas balsas en la vista aérea del Vuelo Americano para analizar la cantidad de superficie regada por estas tanto en Almería como en Huércal, que son las zonas donde se sitúan estas 8  balsas.[Ilustración 09]


Ilustración 09. Localización de la superficie regada, localización, topónimo, referencia de inventario y volumen de las grandes balsas en los terminos municipales de Almería, agrupadas por zonas (arriba), y los dos casos de Huércal de Almería (Abajo) (Plano base: Vuelo Americano de 1956).


En el mapa de las balsas de Almería, se puede ver que las cuatro balsas con volúmenes superiores a los 5.000 m3 se sitúan en cotas por encima de los 70 m de altura, y de estas cuatro, tres lo hacen a 100 m, prácticamente el mismo nivel de cota que tiene el canal en esta zona. En cambio, la mayoría de balsas con volúmenes inferiores a los 5.000 m3, se sitúan a niveles por debajo de los 70 metros. Esto da lugar a pensar en que la disposición de estas grandes balsas estuviese proyectada desde su origen junto con el resto del canal, mientras que las pequeñas —con volumen inferior a 2.000 m3— fuesen realizadas con posterioridad por los propietarios de las fincas en función de sus necesidades; de aquí también puede derivarse la disparidad entre el tipo de construcción y volumen de estas, ya que no responden a una primera concepción de conjunto. La diferencia existente de las balsas grandes, en cambio, puede deberse más a su concreta situación topográfica.
Por lo que respecta a la superficie regada por las grandes balsas, esta es de aproximadamente 56,148 Ha. Si consideramos la superficie total regada por el canal en Almería (8,873 Km2), obtenemos que esta superficie constituye solamente un 6,33% del total. Teniendo en cuenta esto y, si se observa el mapa, la alta concentración de balsas que se registra en esta zona, se podría pensar en un exceso de agua para tan poca superficie.
Para aclarar este punto, en primer lugar, se han tenido en cuenta los riegos anuales que necesitaba la uva, entre tres y cinco según el ingeniero agrónomo Rueda Ferrer (1932:98), y la cantidad de agua que la uva necesita en cada riego por Ha, entre 300 y 1.000 m3. En segundo lugar, se ha realizado una estimación para la que inicialmente se ha hecho una distinción por zonas debido a que cada balsa o balsas, según el caso, suministra a una superficie determinada principalmente por la topografía. Finalmente, se ha partido de la hipótesis de que por una parte, debido a la constante escasez de agua en la provincia de Almería, se realizasen tres riegos anuales como mínimo, ya que el tipo de suelo que compone el territorio tampoco permitiría reducirlo más; y de que, por otra parte, en cada riego fuese necesaria una cantidad media, según las cifras vistas anteriormente, de 650 m3 de agua por Ha. En el siguiente cuadro se presenta la superficie de cada zona, el volumen que podían almacenar sus balsas, la cantidad de agua necesaria en un riego y, por último, el número de llenados de las balsas necesario en un año para completar los tres riegos. [Tabla 2]

Para la zona 1 de Almería, no se ha añadido el volumen de la balsa redonda por considerarla de un periodo posterior. Teniendo en cuenta que existen otras balsas con un volumen inferior a los 2.000 m3 en la zona, podríamos decir, que estas tres balsas tenían que llenarse como mínimo dos veces al año. En la zona 2, para realizar los tres riegos anuales habría que llenar esta balsa dos veces al año. Finalmente, como para la zona 3 solo conocemos el volumen de la Balsa de Terriza, debido a que las cuatro restantes —de superficie semejante a la que conocemos, según se puede ver en la ilustración 9— han desaparecido, se ha hecho el cálculo considerando que estas cinco balsas tenían un volumen semejante, lo cual llevaría a completar el almacenamiento de estas balsas tres veces al año para satisfacer los riegos anuales.

En el mapa de las balsas de Huércal de Almería, se han distinguido dos casos correspondientes a las dos balsas con volúmenes superiores a los 5.000 m3. En el caso 1, correspondiente a la balsa de los Cinco Picos se necesitarían más de cinco llenados anuales. Aunque actualmente el volumen de la balsa es de 3.993 m3, esta cantidad no es fiable ya que es posible que sus muros hayan sido mutilados en altura durante proceso de remodelación que está sufriendo. En el caso 2, correspondiente a la balsa El Canario, obtenemos que ésta se tiene que llenar al año hasta cuatro veces.

Visto esto, podemos concluir que la concentración de balsas que, por ejemplo, se ve en el paraje de La Molineta en Almería no es excesiva para la superficie a regar si tenemos en cuenta que el cultivo casi exclusivo del CSI es la uva de embarque, la cual necesita de una serie de riegos anuales que requieren cantidades ingentes de agua como las que pueden contener estas monumentales balsas.

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