Actualmente, especialmente en parte de los eventos de tipo B o C se detectan una repetición de los mismos modelos, de los mismos patrones y hasta los mismos actores. Este factor disminuye la variedad de experiencias y una ausencia de originalidad y de diversificación de la oferta existente. Se crean eventos empaquetados itinerantes que no son identificables con el patrimonio cultural local del municipio donde se celebran. Es decir, determinados eventos podrían celebrarse en Girona, en Sant Pol de Mar, en la Vall d’Aran o en Zagreb porque no ofrece elementos que se identifiquen con la cultura y patrimonio de la localidad. Pese a que los eventos tipo A, B y C se autodenominan de manera similar (mercado medieval, semana medieval, fiesta medieval, festival medieval, mercado romano, etc.) existen acentuadas diferencias entre ellos especialmente en sus contenidos.
En general del análisis de estos eventos se desprende un conformismo con las cifras de visitantes registradas. Estas cifras son interpretadas por muchos organizadores como el objetivo y el resultado. Es decir, si un evento con pocas actividades de difusión obtiene un resultado notable de visitantes hay una tendencia a no incrementar esfuerzos de gestión para sumar complicidades o buscar recursos que puedan incrementar las acciones de divulgación del patrimonio local. Por tanto, ante la facilidad de obtener altas cifras de visitantes con bajos presupuestos una parte de los municipios que organizan estos eventos no optan por canalizar y sacar partido a estas altas cifras de visitantes a partir de una consolidación de los mismos.
La improvisación en la organización repercute en la calidad de las actividades y por tanto, pude ser contraproducente en la misma imagen y proyección de la localidad. En ocasiones los eventos exentos de base organizativa sólida generan actividades que banalizan recreaciones históricas con propuestas de escasa calidad. La escasa calidad de las representaciones y recreaciones son percibidas negativamente por el visitante, que se siente defraudado en relación a lo que los organizadores habían publicitado. Si los contenidos de visitas guiadas, representaciones, conferencias y otras actividades no disponen de una base sólida, el visitante puede recibir informaciones erróneas.
Por otro lado, una organización improvisada y no planificada puede comportar molestias a los residentes y otras consecuencias negativas (Wood 2005). La masificación, sin una planificación previa puede crear problemas de aparcamiento, retenciones, y afectaciones de orden antrópico. La llegada de masificada de visitantes no se limita, así, a representar un potencial positivo para los municipios. Una masificación sin planificación previa puede también ser contraproducente afectando al mismo patrimonio que se intenta difundir. De esta manera, sin una planificación y gestión de los ríos de gente que llegan a los eventos, sin una planificación de los circuitos de visita o de las limitaciones de espacios se pueden generar problemas y perjuicios a la calidad, al residente local y al mismo visitante (Smith, Jenner 1998).
El diseño y planificación de eventos que tengan un objetivo real de promoción y difusión el patrimonio histórico, sin dejar de lado los objetivos turísticos, debe responder a una política más amplia del municipio en relación a la conservación, mantenimiento y puesta en valor. Es decir, estos eventos deben formar parte de una estrategia global por parte del municipio. Bajo esta estrategia el evento de recreación debería asociarse a las características del patrimonio histórico local para desarrollar una identidad propia que diferencie al evento de los demás.
En general, la percepción del visitante que asiste a varios de estos eventos es que buena parte de ellos son todos iguales. En la repetición de modelos influye una ausencia de acciones de estrategia y planificación coordinadas y conjuntas entre los diferentes eventos existentes. Los municipios que organizan eventos de tipo C y parte del tipo B tienden a copiar, a clonar punto por punto los eventos de otros municipios. Se crean eventos externalizando las actividades. De esta manera se contratan servicios de empresas para las representaciones teatrales, se convoca a artesanos para la venta de productos, etc. Por tanto el visitante que asiste a diferentes eventos se encuentra con las mismas representaciones, los mismos artesanos y las mismas actividades. Así, cada evento actúa autónomamente. Actualmente, por ejemplo, no existe una red o asociación de eventos de recreación histórica que pueda coordinar la oferta que se ofrece.
Son precisamente los que vinculan el evento a las tradiciones, patrimonio histórico o patrimonio oral local los que se pueden diferenciar de otros modelos repetitivos.
Sin embargo, tanto los que ofrecen una variedad de actividades como los que se limitan a copiar modelos repetitivos reciben centenares o miles de visitantes. Es una tendencia detectada en países con larga tradición en la recreación histórica como son los EE.UU. (Cook 2004). Este hecho provoca un conformismo en buena parte de los municipios que entronizan las cifras de visitantes como prueba del éxito del evento. No parece explorarse en muchos casos los potenciales que pueden tener esta capacidad de reclamo y, por tanto, no se lleva a cabo políticas de difusión del patrimonio o actuaciones que puedan favorecer a la promoción turística de la localidad o que incrementen los beneficios para los sectores económicos locales.
6.- CONCLUSIONES

La propagación y multiplicación de eventos que giran en torno a un eje temático basado en un periodo histórico ha respondido a su alto poder de convocatoria. El éxito de visitantes en todas ellos ha llamado la atención de ayuntamientos, patronatos de turismo y organizadores de eventos. Todos ellos los han incorporado como elementos de reclamo turístico. Su repercusión mediática ha provocado que, en algunos casos, se conviertan en una marca publicitaria importante para muchos municipios.
En un solo fin de semana pequeños eventos reciben más de 10.000 visitas y los medianos o grandes entre 30.000 y 200.000 visitantes. Estas cifras merecen una reflexión para analizar sus potenciales. En un contexto de sobre oferta de acontecimientos culturales se hace necesario reflexionar sobre cómo canalizar este poder de atracción.
Sin embargo, tan solo un pequeño porcentaje parece explotar ese contexto para planificar actividades de ocio turístico vinculadas al patrimonio cultural y que permita al mismo tiempo difundir el patrimonio local.
En definitiva, pese a más de dos décadas de crecimiento constante del número de estos eventos en Cataluña, sus potenciales no han sido explorados. Tan solo un pequeño porcentaje ha incluido estos eventos dentro de una estrategia y planificación de las políticas de puesta en valor y difusión del patrimonio histórico dentro de un marco de activación de la oferta turística. Estas pocas experiencias han demostrado sus potenciales aprovechando el atractivo como reclamo de la Historia y el patrimonio cultural. Es cierto que no podemos obviar que los presupuestos municipales o el personal disponible son muchas veces limitados para llevar a cabo planificaciones o gestiones más ambiciosas. Sin embargo, teniendo en cuenta las altas cifras de visitantes, una mayor aproximación de sus posibilidades podría ampliar su impacto y repercusión a nivel turístico, económico y social.
Por otra parte, si consideramos como eventos de recreación histórica aquellos que ofrecen actividades de recreación de la Historia o interpretación del patrimonio, el porcentaje de este tipo de eventos dentro de los analizados en Cataluña no supera el 18%. Estos integran la divulgación del patrimonio como parte de sus estrategias de diversificación de la oferta turística. El resto han de considerarse como eventos festivos que intentan crear una ambientación o hacer referencia a un periodo histórico con mejor o peor suerte pero en los que no se lleva a cabo ninguna actividad de difusión del patrimonio histórico local ni actividades de interpretación. Estos eventos suelen destinar un bajo presupuesto al evento pero reciben, en cambio, la visita de miles de asistentes. En un contexto de crisis económica como la actual se hace necesario una reflexión y análisis profundo con el fin de identificar qué aportaciones se pueden obtener de este poder de atracción de visitantes.
7.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BACARDIT, F., GINER, J., (1984) Tres itineraris per la Terrassa Industrial, Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya, Terrassa.
COOK, A. (2004) The Use and Abuse of Historical Reenactment: Thoughts on Recent Trends in Public History. Criticism-Volume 46, Number 3, 487-496.
FREIXA, M., (1984) Modernisme i noucentisme a Terrassa, Xarxa de Biblioteques Soler de Terrassa, Terrassa, 1984.
LÓPEZ-MONNÉ, L., SANS, S. & SERITJOL. M. 2008 Tarraco viva. Arola ed, Tarragona.
RAPOSO, P. (2008) Performando cultura: recreaciones históricas e interpretaciones patrimoniales. CEAS/ISCTE – Lisboa.
ROJAS, A. (2011) Historical recreation as a way to attract tourism to the catalan coast. Researching Coastal and Resort Destination Management: Cultures and Histories of Tourism, Palibrio, Bloomington, United States of America.
ROJAS, A. (2010a) The uses of cultural heritage in Catalonia: the history re-enactment as way of preservation, exhibition and local development. Proceedings of the 2nd International Conference on Heritage and Sustainable Development. 22-26 June 2010. Green Lines Institute for sustainable development. Évora, Portugal.
ROJAS, A. (2010b) Shaping the tourist offer: the role of fairs and street markets in disseminating cultural heritage. Proceedings of the International Conference on Tourism Development and Management. Kos Island, Greece 11-14 September 2009. International Association for Tourism Policy.
ROJAS, A. (2009). “The Cultural Heritage inside the Coast Tourism: The Fairs and Markets of Historical Reconstruction “, Resorting to the Coast: Tourism, Heritage and Cultures of the Seaside, Leeds, Centre for Tourism and Cultural Change, Leeds Metropolitan University.
SMITH, C.: JENNER, P. (1998). “The impact of festivals and special events on tourism”. Travel and Tourism Analyst. Núm. 4, pàg. 73-91.
WATT, D. (1998). Event Management in Leisure and Tourism. Harlow: Longman.
WOOD, E. (2005). “Measuring the economic and social impacts of local authority events”. International Journal of Public Sector. Vol. 18 (1), pàg. 37-53.
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