e-rph 9, dic. 11 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 9, diciembre 2011
Iniciativas ciudadanas | Experiencias
 
 
La Huerta de Murcia. Propuestas y acciones para su conservación desde la movilización ciudadana | José Antonio Moreno Micol
 
 
 

 

1.- VALORES DE LA HUERTA DE MURCIA

El espacio más singular del municipio de Murcia lo forma su histórica huerta, producto de la intervención humana durante cientos de años con el fin de aprovechar los recursos y ambientes naturales, dando como resultado un paisaje de gran calidad en donde se conservan importantes valores culturales, medioambientales, paisajísticos y socioeconómicos.

- Culturales: la Huerta de Murcia guarda la impronta de las diferentes etapas de su ocupación, formando un paisaje cultural con un rico patrimonio arqueológico, histórico y etnográfico (castillos, fortalezas, palacios, acequias, acueductos, albercas, norias, aceñas, molinos, puentes, arquitectura, música, costumbres, léxico,…). La gran mayoría de estos valores materiales e inmateriales se encuentran en la actualidad en serio riesgo de desaparición a pesar de ser parte fundamental de las señas de identidad del municipio de Murcia e incluso de la toda la Región.

- Medioambientales: la Huerta de Murcia es fruto de la interacción hombre-naturaleza, en donde la gestión inteligente del agua y del paisaje ha producido un agroecosistema muy productivo y a la vez sostenible, con una rica biodiversidad de flora y fauna tanto de especies silvestres como de variedades locales. Su situación como cinturón verde alrededor de la ciudad de Murcia le hace actuar como sumidero de CO2, regulador del microclima, y reserva de suelo fértil (se trata de un recurso limitado ya que solamente un 11% de la superficie seca de la Tierra es apta como suelo agrícola) fundamental para luchar contra la desertización y garantizar una despensa alimenticia para las generaciones futuras. Su relevancia se pone de manifiesto en diversos estudios paisajísticos, siendo clasificada por la Agencia Europea de Medio Ambiente (Calatayud 2005) como paisaje de extraordinario valor. [Ilustración 01]


Ilustración 01. Torre Miralles (S. XVIII) en Los Ramos.

En relación al paisaje (Convenio Europeo del Paisaje), hay también que destacar que las zonas de huerta son escasísimas en Europa, reduciéndose a unos pocos espacios en torno al Mediterráneo. La escasa rentabilidad de estas antiguas huertas, su situación en áreas periurbanas, y la falta de concienciación y protección, están poniendo en serio riesgo la supervivencia de estos valiosos espacios agrarios.

- Socioeconómicos: la Huerta ha sido durante siglos el principal motor económico de Murcia y sus pedanías, y, a pesar del retroceso que sufre en la actualidad, sigue proporcionando trabajo y riqueza económica. Este lugar es producto del trabajo del hombre y sin su esfuerzo constante no existiría, por lo tanto, para su conservación es necesario revitalizar la producción; una producción en la que debería primar la calidad, con una distribución organizada, y que asegure un precio justo para el agricultor.

 

2.- LA RED DE REGADÍO TRADICIONAL

El regadío tradicional ha sido el origen de numerosos pueblos de la cuenca del Segura, constituyendo una de sus señas de identidad gracias al importante patrimonio arqueológico, histórico, etnológico, paisajístico y medioambiental vinculado a él. Este sistema de regadío está compuesto por diferentes elementos relacionados entre sí: la captación de agua, su conducción mediante acequias, y el abancalamiento del terreno para poder regar a manta. Para elevar el agua y ampliar la superficie de regadío existen estructuras complementarias como las norias y aceñas, y cuando el caudal de agua es débil o irregular es necesario su almacenamiento en albercas.

En la Huerta de Murcia la clave del sistema de regadío tradicional está en el aprovechamiento de las aguas del río Segura y su conducción a través de un sistema jerarquizado de acequias y azarbes (1). La captación del agua se consigue mediante el Azud de la Contraparada (S. IX-X) que eleva el nivel de las aguas del río hasta la cota en la que se encuentran las tomas de las dos acequias principales, cada una situada en una margen del río, la de Aljufía al Norte (S. X) y la de Alquibla al Sur (S. XII). Además de estas dos acequias mayores, aguas arriba de la Contraparada se encuentra la toma de la acequia de Churra la Nueva (S. XVI) que pertenece a una comunidad de regantes distinta. Las dos acequias mayores se ramifican a lo largo de su recorrido por la vega en otros cauces menores de forma sucesiva y jerárquica, formando una amplia red que abastece de agua a todas las tierras de la Huerta. El agua sobrante es reaprovechada para el riego de las tierras más bajas mediante la construcción de unos cauces de avenamiento llamados azarbes. Mientras las acequias se extienden por la mitad occidental de la vega, los azarbes lo hacen por la mitad oriental siguiendo el declive del terreno hacia el mar. La longitud de todos estos cauces supera los 500 km., lo que la hace la mayor de toda España y todo un ejemplo de infraestructura hidráulica eficiente, sirviendo, además, para regular el microclima del valle y el nivel freático, y como sistema de drenaje en caso de inundaciones. [Ilustración 02]


Ilustración 02. Red de regadío de la Huerta de Murcia (S. XIII).

Pero esta red de acequias no sólo se ha utilizado para el regadío, gracias a ella el agua llegaba con facilidad a todos los habitantes y era vital para la industria molinera del municipio, de manera que las acequias y azarbes han formado durante siglos parte indivisible de los habitantes de esta tierra hasta el punto de que el porvenir de la ciudad de Murcia ha ido paralela al dominio y utilización de las aguas del río Segura. La acequia mayor de Aljufía, además de para el riego, suministraba agua a la ciudad y servía también de foso por el lado Norte, el más desprotegido ya que el resto de la ciudad estaba abrazada por el meandro del río, ampliando esta estrategia militar con la posibilidad de inundar amplias zonas.

Para elevar el agua de las acequias o de pozos se construyeron artilugios mecánicos como la noria (de las que sólo nos quedan los ejemplos de La Ñora y Alcantarilla), la aceña, que era movida por la fuerza de un animal, y el ceñil, movido por uno o dos hombres. [Ilustración 03]


Ilustración 03. Los Canalaos en la acequia mayor de Aljufía.

   

Algunas de estas construcciones hidráulicas están protegidas por los planes de ordenación urbana de los municipios o están declaradas bien de interés cultural, como la Contraparada, la rueda de La Ñora, la rueda de Alcantarilla, el acueducto de los Arcos, la torre islámica del molino del Batán y el Consejo de Hombres Buenos, que es un tribunal consuetudinario y tradicional que se ocupa de solucionar los litigios ocasionados por la utilización incorrecta del agua en la Huerta de Murcia, y que recientemente ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad junto al Tribunal de las Aguas de Valencia, pero lamentablemente el estado de conservación de casi todos es pésimo.

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